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Especial Telecomunicaciones

España se engancha a la televisión de pago

La televisión de pago suma ya más de 6,4 millones de abonados en España. Desde que tocó suelo en 2013, el número de suscriptores se ha disparado un 65%.

La televisión de pago sigue creciendo de forma imparable en España y roza ya los 6,5 millones de abonados, tras atraer a más de dos millones de suscriptores en el último lustro. Así, actualmente, uno de cada tres hogares paga por consumir contenido televisivo, según un informe reciente publicado por Deloitte. Son varias las razones que explican este empujón en una industria a la que aún le queda potencial para medrar, si tenemos en cuenta sus cifras de penetración en otros países europeos: las ofertas empaquetadas de los operadores, el 'boom' de las series y los contenidos originales y el reclamo por parte de los consumidores de servicios 'premium', como la posibilidad de parar un programa durante su emisión o de ver cualquier contenido en los siete días posteriores.

La nueva directiva europea de servicios de pago pavimenta el camino para la entrada de los gigantes del sector tecnológico en la banca.

En los últimos años, los bancos han venido advirtiendo de que gigantes tecnológicos como Google, Apple, Facebook o Amazon se convertirán en sus grandes competidores. Pero lo que era hasta ahora una amenaza más o menos vaga ha empezado a ser muy real tras la entrada en vigor en enero de este año en Europa de la directiva PSD2, que obliga a las entidades a abrir el acceso de sus ingentes bases de datos de clientes a terceros (siempre con el permiso de estos clientes).

La actual normativa fiscal de los países europeos se ha demostrado obsoleta a la hora de abarcar a empresas que operan a escala mundial y de forma virtual.

'En este mundo nada es seguro, salvo la muerte y los impuestos'. Durante los últimos años, las grandes tecnológicas como Apple, Google o Amazon han logrado regatear la histórica cita atribuida a Benjamin Franklin, pero la Comisión Europea se ha puesto manos a la obra para asegurarse de que el fisco llame a sus puertas; un movimiento que, en España, podría servir para paliar los problemas del sistema de pensiones.

Amazon tiene a su favor la gran cantidad de datos personales muy precisos que tiene de sus clientes, sobre todo a través de Prime.

Amazon no hace más que crecer y abrirse a nuevos mercados. No le ha bastado con ser un gigante del comercio electrónico, también es líder en proveedor de servicios en la nube –algunos de sus clientes son Tesla, Netflix o Uber- e incluso cuenta con su propia flota de aviones. Ahora se ha lanzado silenciosamente a construir un considerable negocio en un sector dominado por otros dos gigantes tecnológicos, Facebook y Google.

El uso de la inteligencia artificial está cada vez más extendido y ha abierto multitud de debates por su impacto en el mercado laboral, entre otros ámbitos.

La penetración de las nuevas tecnologías en todos los ámbitos de nuestra vida es imparable. La inteligencia artificial, la automatización y la digitalización han transformado la forma de trabajar de muchos sectores como el industrial, donde los robots ya no están reservados para unas pocas empresas punteras. Así lo demuestra el hecho de que entre 2015 y 2016 el número medio de robots 'trabajadores' aumentara desde 66 unidades por cada 10.000 ocupados hasta 74, según el Foro Económico Mundial con datos de la Federación Internacional de Robótica.

Dropbox y Spotify han protagonizado las OPV más esperadas en un año en el que Xiaomi también prepara su debut bursátil.

La incertidumbre que afecta a los mercados de renta variable no ha sido impedimento para que las grandes tecnológicas desembarquen en Bolsa. En marzo saltó al parqué la compañía de almacenamiento en la nube Dropbox, que llegó al Nasdaq en plena tormenta por el escándalo de la fuga de datos de Facebook. Pocas semanas después hacía lo propio Spotify.

Desde el pasado 25 de mayo comenzó a ser de obligado cumplimiento el nuevo reglamento europeo de datos, que exige un consentimiento explícito y claro para el uso de información personal y da más derechos para los usuarios.

El nuevo reglamento europeo de protección de datos, conocido como RGPD, empezó a aplicarse de forma efectiva el pasado 25 mayo, pese a que llevaba ya dos años en vigor. Las mayores novedades que ha traído la normativa son la necesidad de un consentimiento explícito por parte de los usuarios y la extensión de su aplicación a todas las empresas que traten datos de ciudadanos de la UE, pese a que su sede esté ubicada fuera del continente. Además, contempla nuevos derechos para los usuarios y multas para las compañías que lo incumplan.

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