Trump inicia la guerra contra Silicon Valley

Silicon Valley
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La victoria de Donald Trump en las elecciones estadounidenses cayó como un jarro de agua fría en el sector tecnológico, con el que el republicano había mantenido ya varias disputas durante la campaña. El mayor punto de fricción entre el mandatario y Silicon Valley tiene que ver con la política migratoria y la contratación de inmigrantes, pues la ‘Meca de la innovación’ depende en gran medida de talento extranjero. El primer golpe de Trump a la industria de la tecnología ha llegado apenas tres meses después de su desembarco en la Casa Blanca. El presidente ha firmado recientemente una orden ejecutiva para poner trabas a la entrada de los inmigrantes al mercado laboral, alegando un “abuso” por parte de las compañías de los programas de contratación de extranjeros.

En concreto, la medida busca endurecer la regulación de las visas H-1B, un tipo de permiso temporal que usan con frecuencia las empresas de Silicon Valley. Para acceder a ellas, el solicitante debe tener un grado universitario en áreas relacionadas con la ciencia, ingeniería y tecnología de la información, pues su objetivo es que organismos públicos y compañías puedan encontrar trabajadores especializados que escasean EEUU. Lo que quiere Trump con las modificaciones es un mayor de las visas y restringir su concesión a profesionales muy cualificados y con altos salarios.

La orden podría tener importantes consecuencias para el sector, que ya se levantó contra la polémica orden migratoria del mandatario. Cerca de un centenar de empresas, con Apple, Google, Facebook o Microsoft a la cabeza, suscribieron una declaración legal conjunta contra la decisión de frenar la entrada en el país de personas de siete países de mayoría musulmana.

“Hace más difícil y costoso para las compañías estadounidenses contratar y retener a algunos de los mejores empleados del mundo. Interrumpe las operaciones comerciales y amenaza la capacidad de las empresas para atraer talento, negocios e inversiones a EEUU”, señalaban el documento, también suscrito por Twitter o Uber.

Silicon Valley teme que la postura del mandatario, contraria al intercambio abierto de ideas, al libre movimiento de las personas y a un intercambio productivo con el exterior pueda acabar frenando la innovación, pues las firmas de capital de riesgo podrían guardar cada vez más cautela a la hora de invertir en nuevas startups y proyectos.

Pero esta no es la única disputa entre el presidente de EEUU y una de las industrias más importantes del país, también chocan en el concepto de privacidad. Durante la campaña, Trump cargó duramente contra Apple por negarse a ayudar al FBI a desbloquear el iPhone del acusado del ataque de San Bernardino: “Boicoteen a Apple hasta que den esa información”, llegó a sentenciar. El republicano dejó entonces claro que prima la seguridad sobre la privacidad, lo que despierta los miedos a un incremento del ‘espionaje’ de las comunicaciones.

Más allá de estas ideas, Trump ha protagonizado confrontaciones personales con compañías del sector tecnológico, especialmente con Amazon y su CEO, Jeff Bezos, al que acusó de usar el periódico Washington Post, del que es propietario, como arma política y estratégica.

La extraña amistad de Elon Musk y Donald Trump

A pesar de todo ello, el presidente de EEUU tiene un amigo en Silicon Valley: el CEO de Tesla, Elon Musk. Aunque uno niega el cambio climático y el otro es firme defensor de las energías limpias, los dos han hecho buenas migas en los últimos meses. Musk forma parte del consejo asedor del mandatario.