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La criptomoneda inspirada en El Juego del Calamar se hunde tras revelarse como una estafa

El Juego del Calamar

El Juego del Calamar / Ilustración: Paula Montilla Baqueriza

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Un token digital inspirado en la popular serie surcoreana El Juego del Calamar ha perdido casi todo su valor al revelarse como una aparente estafa. Squid, que se comercializaba como una “criptomoneda para jugar y ganar (play-to-earn)”, había visto cómo su precio se disparaba en los últimos días, subiendo miles de puntos porcentuales, hasta caer a prácticamente ‘cero’.

Una criptodivisa ‘play-to-earn’ consiste en que las personas compran tokens para utilizarlos en juegos online y pueden ganar más tokens que a su vez luego pueden cambiarse por otras criptodivisas o por monedas nacionales.

Squid se presentó como un token que podría utilizarse para un nuevo juego online inspirado en la serie de Netflix, que cuenta la historia de un grupo de personas obligadas a jugar a juegos infantiles mortales por dinero. El juego debía ponerse en marcha este mes. Sin embargo, ya no se puede acceder al sitio web y las cuentas de las redes sociales que promocionaban los tokens también han desaparecido.

El martes pasado, Squid cotizaba a solo 1 centavo. En menos de una semana su precio se ha disparado hasta superar los 2.856 dólares. Ahora su valor se ha desplomado un 99,99%, según el sitio web de datos sobre criptomonedas CoinMarketCap.

Los inversores en criptomonedas suelen llamar a este tipo de estafa “tirón de alfombra”, según publica la BBC. Ocurre cuando el promotor de un token digital atrae a los compradores, detiene la actividad comercial y se queda con el dinero recaudado de las ventas. Y el botín ha sido sustancial: de acuerdo con Gizmodo, los promotores de Squid se han hecho con unos 3,38 millones de dólares.

El martes pasado, Squid cotizaba a solo 1 centavo. En menos de una semana su precio se ha disparado hasta superar los 2.856 dólares. Ahora su valor se ha desplomado un 99,99%, según el sitio web de datos sobre criptomonedas CoinMarketCap.

Los expertos en criptomonedas ya habían advertido de varios signos reveladores de que probablemente se trataba de una estafa. El más revelador fue que las personas que compraron tokens de Squid no pudieron venderlos. Además, el sitio web contenía muchas faltas de ortografía y errores gramaticales.

Squid estaba a la venta en bolsas de criptomonedas descentralizadas como PancakeSwap y DODO, que permiten a los compradores conectarse directamente con los vendedores, sin una autoridad central.