¿Borrón y cuenta nueva?: por qué cancelar la deuda solucionaría poco (o nada)

La presidenta del BCE, Christine Lagarde

La presidenta del BCE, Christine Lagarde. Autor: BCE

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La crisis sanitaria y económica sigue haciendo estragos en Europa, pero poco a poco comienza a deslizarse el debate sobre la sostenibilidad de la deuda pública acumulada. Países como España presentan unas ratios de endeudamiento no vistas en más de 100 años, y cada vez más voces piden al Banco Central Europeo (BCE) un borrón y cuenta nueva mediante una condonación generalizada de la deuda. Pero más allá de si es legal o no subyace otro asunto más relevante: ¿de verdad serviría de algo?

Un reciente artículo firmado por más de 100 economistas de toda Europa abrió recientemente el debate al pedir al BCE la cancelación (o al menos su transformación con un tipo de interés perpetuo del 0%) de casi el 25% de la deuda pública europea en manos de la institución que preside Christine Lagarde. Según defienden, “en pleno cumplimiento de la ley y contrariamente a lo que afirman algunos jefes de instituciones, incluido el BCE, los tratados europeos no prohíben explícitamente la cancelación”.

Una opinión con la que no está de acuerdo Lagarde, que se apresuró a señalar que los tratados europeos no permitirían este movimiento ya que cancelar la deuda sería efectivamente una financiación monetaria de la deuda pública.

“Ni que decir tiene que el Tribunal Constitucional alemán, que ya se mostró muy crítico con el programa de compras del sector público, se volvería loco si al BCE se le ocurriera cancelar la deuda pública”, apuntan los analistas de ING Carsten Brzeski, Bert Colijn y Peter Vanden Houte. Además, el Tribunal de Justicia Europeo “señaló que las compras de bonos sólo estaban permitidas con fines de política monetaria”.

Los dividendos de los bancos centrales

Pero incluso si la idea llegara a materializarse, los expertos del banco holandés reflexionan que “no cambiaría mucho”. “Para empezar, el banco central es en realidad propiedad del gobierno y, dentro de la unión monetaria, los gobiernos reciben dividendos de sus bancos nacionales, que a su vez reciben su parte de los beneficios del BCE”, explican. “Si el BCE cambia la deuda con intereses en el lado del activo de su balance por una deuda perpetua de cupón cero, entonces, por supuesto, los beneficios del banco central disminuirán en el futuro, especialmente cuando los tipos de interés a corto plazo en el lado del pasivo de su balance aumenten”.

En resumen, “se traducirá en menores dividendos para los gobiernos en el futuro, por lo que esta cancelación de la deuda equivaldría más bien a una operación cosmética sin cambiar necesariamente mucho las finanzas públicas”.

Por otro lado, los expertos de ING añaden que “no hay que olvidar que el BCE ha anunciado la renovación de sus tenencias de bonos, reinvirtiendo los bonos que vencen”. “Si el BCE continuara con este enfoque, ya estaría muy cerca de la cancelación de la deuda (aunque el BCE tendrá que asegurarse de que su abultado balance sirva para un propósito monetario)”.

Por último, el tipo de interés medio ponderado de la deuda de la zona del euro es actualmente negativo. Es decir, “que actualmente los Estados miembros pueden pedir préstamos para financiar las inversiones necesarias al tiempo que disminuyen los costes del servicio de la deuda”.

Sostenibilidad de la deuda

Los analistas del ING avisan no obstante de que antes o después “llegará un momento en que la sostenibilidad de la deuda volverá a ser un problema”. Probablemente cuando termine la cláusula de escape –que permite no cumplir con el pacto de estabilidad y crecimiento- o cuando una mayor inflación obligue al BCE a normalizar la política monetaria.

“La cancelación de la deuda no será posible, pero la sostenibilidad de la deuda está sobre la mesa”.

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