Resaca en la cotización del Santander, que vuelve al rojo tras el subidón de ayer

Banco Santander

Banco Santander. Autor: Jaime Pozas

Jornada de retrocesos para Banco Santander, que vuelve a teñirse de rojo tras el subidón vivido en la jornada de ayer ante las esperanzas de las conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania. La entidad, que este viernes celebrará su junta de accionistas, sube todavía un 8% en lo que va de año.

Resaca bursátil para Banco Santander: el valor cae un 3,26% al cierre hasta marcar 3,14 euros dentro de un Ibex 35 que finalmente retrocedía un 0,74%, después de que ayer registrase una fuerte subida del 5,47%.

El banco que preside Ana Botín se revaloriza todavía en lo que va de año un 7%, con la capitalización bursátil en el entorno de los 54.500 millones de euros. Si se echa la vista a las últimas 20 sesiones, el Santander sube casi un 10%.

Banco Santander reconoció ayer que la invasión rusa de Ucrania y las sanciones impuestas a Rusia por EEUU, Reino Unido y la Unión Europea podrían requerir de incrementos de las provisiones para insolvencias, así como una reducción en su capacidad de generar ingresos y resultados, según se recoge en el Documento de Registro Universal que el banco ha remitido este martes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

La acción militar rusa “ha provocado una crisis humanitaria en Europa, además de volatilidad en los mercados bursátiles a nivel mundial y aumentos en los precios de la energía, el petróleo, el gas y otras materias primas”. “El conflicto y sus efectos podrían provocar una desaceleración significativa en la economía global y afectar negativamente la capacidad de pago de algunos de los clientes del grupo, especialmente aquellos con más exposición al mercado ruso o ucraniano”, apunta el documento.

Además, las sanciones a Rusia aumentan el riesgo operativo de la entidad. “Este escenario de sanciones no tiene precedentes, evoluciona de forma rápida y aumenta la complejidad y el riesgo operativo del grupo”, afirma Santander.

La entidad sostiene, por tanto, que la situación puede tener «importantes consecuencias negativas» para las economías rusa y europea y podría reducir la capacidad del grupo para generar ingresos y resultados, “así como requerir incrementos de las provisiones para insolvencias”.

A finales de 2021, Santander tenía un fondo para insolvencias de 23.698 millones de euros, un 4% menos que en 2020, que representaba una cobertura total de activos deteriorados del 71%, cinco puntos porcentuales menos que el año anterior. Durante el último trimestre del pasado ejercicio, había realizado unas dotaciones por insolvencias de 1.463 millones de euros, un 33% menos que en el trimestre anterior a euros constantes.