La inflación y la crisis de la energía ponen contra las cuerdas a un BCE más dividido que nunca

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, y el vicepresidente, Luis de Guindos

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, y el vicepresidente, Luis de Guindos. Autor: BCE

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El consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) celebra este jueves la penúltima reunión de política monetaria del año. Una cita en la que no se esperan grandes anuncios pero en la que la presidenta, Christien Lagarde, deberá cuidar más que nunca la comunicación ante la fuerte división entre ‘halcones’ y ‘palomas’ en el seno de la institución.

“La reunión del BCE de esta semana está destinada a preparar el terreno para la gran reunión de diciembre, en la que se tomarán muchas decisiones”, apunta Carsten Brzeski, jefe de macroeconomía de ING.

“Hay que tener en cuenta que los principales anuncios puede que no se comuniquen antes de la reunión de diciembre, pero Christine Lagarde debería ofrecer algún tipo de orientación política durante la reunión de este jueves 28 de octubre”, secunda Axel Botte, estratega global de Ostrum AM (gestora de Natixis).

Botte recuerda además que esta reunión  del BCE “tendrá lugar una semana antes de la reunión del FOMC, en la que los responsables de la política monetaria de EEUU probablemente anunciarán el inicio del tapering”. También el Banco de Inglaterra parece inclinarse por una subida de tipos en noviembre, a pesar de algunas voces disonantes en el seno del Comité de Política Monetaria.

“Habrá mucho que discutir”, considera Brzeski. “No sólo las tasas de inflación reales han vuelto a ser superiores a las previsiones del BCE, sino que el aumento de los precios de la energía y las continuas fricciones en la cadena de suministro están complicando claramente la vida” al banco central. “No se trata de un debate sobre la subida de los tipos de interés o la introducción de políticas monetarias restrictivas”, aclara el experto del banco holandés, sino de “un debate sobre si las actuales medidas de emergencia siguen siendo necesarias, y en qué medida”.

La discusión se centrará pues en la ampliación del Programa de Compras de Emergencia para la Pandemia (PEPP) más allá de marzo de 2022; y en cómo evitar un efecto de borde del precipicio y cuánta QE se necesita (si es que se necesita) en la era post-pandémica para devolver la inflación al 2% de forma sostenible.

No obstante, Brzeski, apunta que “por mucho que la reunión del BCE de esta semana marque el rumbo, dudamos que la presidenta del BCE, Christine Lagarde, comparta detalles importantes de la misma”. A su juicio “necesitará toda su energía para moderar lo que, en nuestra opinión, parece una brecha cada vez mayor entre los halcones y las palomas; de aquellos miembros del BCE que están a favor de una salida de las herramientas de emergencia y de los que siguen teniendo más miedo de que la inflación a medio plazo sea demasiado baja que demasiado alta. Empujar el debate públicamente en una determinada dirección ampliaría la brecha en lugar de cerrarla. Por eso, en la conferencia de prensa del jueves, menos (comunicación) debería ser más”.