La deuda pública se dispara hasta récords, ¿hay riesgo de que explote la situación?

Bola del mundo hundiéndose
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La deuda pública, que ya estaba históricamente alta antes de que estallase la pandemia, se ha disparado desde entonces en la práctica totalidad de los países debido a los planes de estímulo de los gobiernos para combatir la crisis. Se vuelve a poner sobre la mesa el debate de la sostenibilidad de esta situación, pero Felipe Villaroel, expertos de TwentyFour AM, parece descartar que pueda haber problemas en los bonos soberanos.

Según el FMI, en 2020 la ratio de deuda pública aumentará del 84% al 97% del PIB en la eurozona, mientras que la cifra para EEUU pasará del 109% al 131%. En los mercados emergentes la predicción es de un aumento de poco menos del 10% en promedio, pasando del 53% al 62%. En cuanto a países específicos, Japón sigue a la cabeza con una proyección de la relación deuda pública/PIB del 251,9% para 2020, aunque observamos que Grecia, con un 200,8%, cerrará ligeramente la brecha. Italia estará en tercera posición con un 155,5%, mientras que en el caso de España subirá hasta el 113,4%.

Las cifras deberán actualizarse en octubre y “es probable que algunas de estas cifras sean peores para entonces, ya que se han aprobado más planes de estímulo desde abril”, apunta Villaroel. “¿Deberíamos preocuparnos por la sostenibilidad de las cargas de la deuda pública? ¿Podríamos ver una crisis de la deuda soberana mundial?”, se pregunta. “Después de todo, la situación fiscal en ciertos países desarrollados como Estados Unidos e Italia ya era preocupante”.

Sin embargo, existen matizaciones. En primer lugar, “casi todos los países están en el mismo barco”. “La mayoría de los países verán un deterioro similar en la métrica del crédito y esto es el resultado de las medidas políticas que los participantes en el mercado consideran necesarias. Desde la perspectiva de los mercados financieros, es mucho más fácil para los inversores atacar un eslabón débil con una cuestión específica no compartida por el resto”, recuerda el experto de TwentyFour, que recuerda el caso de Grecia en la anterior crisis.

“Hoy en día hay un camino claro para la emisión conjunta de deuda pública en la zona euro precisamente para evitar que eso vuelva a suceder. Los bancos están fuertemente capitalizados, los déficits de cuenta corriente se han cerrado significativamente y el BCE está comprando miles de millones de deuda pública de la zona euro cada mes”.

El segundo matiz es que “a pesar de que la carga de la deuda es la mayor de la historia moderna, no ocurre lo mismo con la accesibilidad de esa deuda en los países desarrollados y emergentes”. “Los tipos de interés son mucho más bajos de lo que solían ser, por lo que medidas como los coeficientes de interés/ingresos gubernamentales están dentro de los rangos históricos”.

Por último, frente a la habitual pregunta -“¿quién va a pagar toda esta deuda?”- el experto propone otra: “¿quién va a arrastrar toda esta deuda?”. “La distinción es importante, ya que pagar la deuda con ingresos generados internamente (impuestos) sería virtualmente imposible, mientras que la deuda acumulada tiende a ser mucho más fácil”.

“Nuestra conclusión es que, es poco probable que veamos problemas en los mercados de bonos soberanos del G7 a corto plazo, a pesar del deterioro de la métrica del crédito en todo el mundo”, apunta Villaroel. “Dado que la mayoría de los países están pasando por la misma situación y las expansiones fiscales están justificadas, el valor relativo no ha cambiado tanto. Además, una gran parte de la oferta adicional será absorbida por los bancos centrales, y la zona del euro ha avanzado en el reparto de la carga de la deuda de sus miembros más endeudados”.

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