Islandia ha aprovechado que su ciudadanía es de las más activas en Internet (dos tercios del país mantiene cuenta de Facebook) para modificar la Constitución del país contando con la opinión de los islandeses, que interactúan con los encargados de redactar el borrador a través de la famosa red social u otras plataformas virtuales como Twitter o YouTube.
La redacción de una nueva Constitución que modifique a la actual era una asignatura pendiente desde hace años, porque Islandia no cuenta con un documento propio, sino que heredó, tras añadirle cuatro matices, la Constitución danesa, país del que dependió esta isla nórdica hasta el año 1944. No obstante, la crisis bancaria de 2008 y los posteriores juicios a políticos y banqueros han impulsado finalmente la iniciativa.
La elaboración de la nueva Constitución corre a cargo de 25 consejeros constitucionales, elegidos para la ocasión de entre 522 candidatos, que revisan además un documento de 700 páginas en donde casi un millar de islandeses expuso sus ideas durante una jornada llamada Foro Nacional sobre los contenidos de este importante documento. La población de este país es de 320.000 habitantes.
No es la primera vez que Islandia cuenta con la voz del pueblo para determinar el camino a seguir. Hace unos meses el Gobierno propuso un referéndum en el cual los habitantes de la isla debían decidir si las deudas de los bancos islandeses quebrados se deberían pagar (la mayoría de los acreedores eran británicos y holandeses). La mayoría dijo que no. Tras un segundo referéndum, la mayoría volvió a decir que no. Y así ha sido.







