El FMI advierte a los bancos centrales del riesgo de subir tipos demasiado rápido

Sede del FMI

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La subida de la inflación por los precios de la energía y los problemas en la cadena de suministros están empujando a los bancos centrales a endurecer sus políticas monetarias. Sin embargo, un reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) avisa de que una subida demasiado repentina de los tipos de interés puede provocar una fuerte caída de las bolsas y acabar poniendo en riesgo la estabilidad financiera mundial.

“La trayectoria de los tipos de interés oficiales tiene importantes implicaciones para los mercados financieros y la economía”, recuerdan los economistas del FMI Nassira Abbas y Tobias Adrian. Como consecuencia de la elevada inflación, los tipos reales son históricamente bajos, a pesar del reciente repunte de los tipos de interés nominales, y se espera que sigan siéndolo.

Estos tipos reales tan bajos “reflejan el pesimismo sobre el crecimiento económico en los próximos años, el exceso de ahorro mundial debido al envejecimiento de las sociedades y la demanda de activos seguros en medio de una mayor incertidumbre exacerbada por la pandemia y las recientes preocupaciones geopolíticas”.

Además, “siguen impulsando los activos de riesgo, a pesar del reciente movimiento al alza”. “Los bajos tipos reales a largo plazo se asocian a relaciones precio-beneficio históricamente elevadas en los mercados de renta variable, ya que se utilizan para descontar el crecimiento de los beneficios y los flujos de caja futuros previstos. En igualdad de condiciones, el endurecimiento de la política monetaria debería desencadenar un ajuste de los tipos de interés reales y provocar un aumento de la tasa de descuento, lo que daría lugar a una bajada de los precios de las acciones”, avisa el FMI.

En ese sentido, los autores recuerdan que tras un buen año apoyado en unos sólidos beneficios, Wall Street comenzó 2022 con un fuerte retroceso en medio de una elevada inflación, la incertidumbre sobre el crecimiento y unas perspectivas de beneficios más débiles. “En consecuencia, prevemos que una subida repentina y sustancial de los tipos reales podría provocar una importante caída de las acciones estadounidenses, especialmente en sectores muy valorados como el tecnológico”.

Ya este año, el rendimiento real a 10 años ha aumentado casi medio punto porcentual. La volatilidad de las acciones se ha disparado por el mayor nerviosismo de los inversores, y el S&P 500 ha bajado más de un 9% en el año y el Nasdaq Composite se ha desplomado un 14%.

Impacto en el crecimiento económico

Además, las métricas que vinculan los riesgos a la baja del crecimiento económico futuro a las condiciones macrofinancieras “podrían aumentar sustancialmente si los tipos reales suben repentinamente y las condiciones financieras más amplias se endurecen”. “Las condiciones fáciles ayudaron a los gobiernos, consumidores y empresas mundiales a resistir la pandemia, pero esto podría revertirse a medida que la política monetaria se endurezca para frenar la inflación, moderando las expansiones económicas”, apunta el FMI.

Otra derivada es que “los flujos de capital hacia los mercados emergentes podrían estar en peligro”. Las inversiones en acciones y bonos en esas economías se consideran en general menos seguras, y el endurecimiento de las condiciones financieras mundiales “podría provocar salidas de capital, especialmente en los países con fundamentos más débiles”.

De cara al futuro, con una inflación persistente, los bancos centrales se enfrentan a un ejercicio de equilibrismo”, avisan los economistas del FMI. “El endurecimiento de la política monetaria debe ir acompañado de un cierto endurecimiento de las condiciones financieras. Pero podría haber consecuencias no deseadas si las condiciones financieras mundiales se endurecen sustancialmente. Un aumento mayor y repentino de los tipos de interés reales podría provocar una revaluación de los precios y una venta aún mayor de las acciones”.

“Dado que las vulnerabilidades financieras siguen siendo elevadas en varios sectores, las autoridades monetarias deberían proporcionar una orientación clara sobre la futura orientación de la política para evitar una volatilidad innecesaria y salvaguardar la estabilidad financiera”, concluyen los autores.