Diez años del rescate bancario: del “no costará un euro” de Guindos a una factura de 52.000 millones

Luis de Guindos, ministro de Economía

Luis de Guindos, actual vicepresidente del BCE y ministro de Economía en 2012

Este jueves se cumplen diez años desde que Luis De Guindos, por entonces ministro de Economía, anunciase la decisión de Europa de garantizar una ayuda de hasta 100.000 millones de euros a España con el objetivo de sanear al sector financiero tras unas semanas de mucha incertidumbre y duras negociaciones. “Los contribuyentes no pondrán ni un euro en la reestructuración”, afirmó en aquellas fechas el ahora vicepresidente del Banco Central Europeo. La realidad es que 52.000 millones de euros siguen sin ser devueltos a las arcas públicas y es muy probable que nunca suceda.

Aunque la cantidad desembolsada por la UE fue de 41.000 millones, el rescate a la banca se ha elevado a 58.000 millones de euros, de los cuales se habría recuperado en torno a 6.000 millones de euros a través de amortizaciones, ventas de entidades participadas y de remuneraciones por intereses de deuda, según los datos del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob).

BANKIA RECIBIÓ LAS MAYORES AYUDAS PÚBLICAS

La entidad que más ayudas públicas ha recibido es BFA-Bankia, con 22.400 millones de euros, seguida por CatalunyaBanc, con 12.500 millones y Nova CaixaGalicia, con 9.400 millones de euros.

Una década después, el sector financiero es más pequeño y con ratios de capital y liquidez más sólidas. Las cuentas públicas, sin embargo, siguen en números rojos. La economía española todavía sufre el déficit público y la deuda es más alta que en 2012. Además, ha regresado la euforia al sector inmobiliario tras la burbuja que propició el hundimiento de la banca.

El contexto del rescate bancario hay que situarlo en un año, el de 2012, en el que se alcanzaron los niveles “más elevados de inestabilidad” en la eurozona, “y, particularmente, en España”, según detalla el FROB en un informe sobre su activad entre 2009 y 2019, recogido por Europa Press.

“Las incertidumbres derivadas de la nueva recesión económica, la sostenibilidad de la deuda pública y la situación real del sector financiero evidenciaron la fragmentación y debilidad” de la unión monetaria europea, ahondaba el organismo, que canalizó las ayudas europeas al sector bancario.

En España, la situación de las entidades de crédito, así como la recesión económica y el deterioro de las finanzas públicas “se agravó durante el primer trimestre” de 2012. Las dudas sobre la solvencia de una parte del sector bancario nacional “se extendieron hasta afectar a las propias emisiones de deuda pública”, al tiempo que la prima de riesgo alcanzó máximos históricos, por encima de los 700 puntos básicos.

Tras adelantar la solicitud de ayudas el 9 de junio, finalmente el 25 del mismo mes, España realizaba la petición formal de asistencia financiera, ya que las entidades precisaban recapitalizaciones y no se podía acceder a los mercados en las condiciones de aquel momento.