Semáforos invisibles, facturas duplicadas, cámaras fantasmas: los disparates económicos de la M30

El exalcalde Alberto Ruíz- Gallardón en la inauguración de un túnel de la M30.
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Hoy se ha celebrado la tercera comisión de investigación en el Ayuntamiento de Madrid para esclarecer los rincones más oscuros del proyecto, construcción, gestión y mantenimiento de la joya de la corona de Alberto Ruíz- Gallardón, los túneles de la M30. Y la lista de despilfarros, errores, facturas duplicadas y demás mordiscos irregulares a las arcas municipales cada vez es más larga.

Coincidiendo con esta tercera sesión se publicaba esta mañana el último de los derroches innecesarios conocidos en relación con la faraónica circunvalación: el consistorio pagó más de 1,3 millones de euros por 112 cámaras de seguridad que nunca se instalaron. Sin embargo, no son los únicos productos y servicios ‘fantasmas’ que han costeado todos los madrileños.

Limpiar una vez, pagar dos. A los pocos meses de que el equipo de Manuela Carmena aterrizara en salón de mandos de la capital, el nuevo Gobierno sospechó que se estaba pagando por duplicado la limpieza de los túneles, abonando unos conceptos «que ya estaban incluidos en el anterior contrato», según explicó Carlos Sánchez Mato, concejal de Economía y Hacienda.

“Lo cual ha supuesto que desde 2007 hasta 2015 Madrid Calle 30 pueda haber pagado 2,8 millones de euros de más”, aseguró, alertando de que “si no se cambian las condiciones del contrato, se podría llegar al pago de 11.8 millones de euros adicionales”.

Mantenimiento ‘deluxe’: El mantenimiento de la red de estaciones meteorológicas costó 1,5 millones de euros desde 2007 hasta diciembre de 2015, a pesar de que está compuesta por una única estación y cuyo precio en el mercado es de 700 euros. El Gobierno de Ahora Madrid aseguró que la empresa mixta que gestiona la M-30 ha pagado por este concepto hasta 272 veces los costes necesarios para mantener esta única estación.

Semáforos que no existen: la sociedad Madrid Calle 30 pagó 3,3 millones de euros a EMESA (el socio privado y dueño del 20% de la empresa mixta) por el mantenimiento de un sistema de regulación de los semáforos y de sensores termovelocimétricos y ópticos que no existen. El consistorio sospecha que el pago del mantenimiento podría estar duplicado porque ya se recogió su coste en el contrato inicial de la sociedad con el socio privado.

Si no se pueden revertir los contratos se podría pagar 14 millones de euros hasta 2040, «dinero público que no se habrá ido por el sumidero sino que pasará a engordar las cuentas de la empresa privada», manifestó Sánchez Mato.

Facturas de otros que se cobran con dinero público: El Ayuntamiento de Madrid llevaba desde 2005 pagando millones de euros por las facturas de agua y luz de la M-30 que tendrían que haber sido abonadas por las empresas adjudicatarias: Dragados, API (ambas filiales de ACS) y Ferrovial. Concretamente, el Consistorio ha asumido el abono de casi 58 millones de euros de unos costes que contractualmente no le correspondían.

Once millones para informar a los vecinos: en la segunda sesión de la comisión se supo que el contrato marco para informar a los ciudadanos de la obra estaba fijado en 1 millón de euros, pero se pagaron 11,3 millones por ese concepto.

Según los cálculos del equipo de Gobierno respecto a los sobrecostes totales de la M30 y que esta comisión trata de investigar políticamente, el precio final de los túneles fue un 63% más sobre lo presupuestado. Supuso un encarecimiento de más de 1.600 millones de euros para una obra de por sí millonaria en origen.

La Cámara de Cuentas de Madrid concluyó que el modelo de gestión que el Ayuntamiento de la capital estableció para el mantenimiento de la M30 –cuando Alberto Ruiz-Gallardón era alcalde– tiene “importantes deficiencias” y es gravoso para el interés general.

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