Migraña cubana: el combustible

Estación de servicio en La Habana

Mucho antes de la actual crisis económica y epidemiológica, cualquier visitante a La Habana le sorprendía el poco tráfico existente en sus calles y avenidas, libres en todo momento del menor de los atascos.

Hoy, el panorama es totalmente desértico. Y la razón es una: el déficit del combustible, que ni aparece en el amplio ramillete de ofertas del mercado negro. El suministro es totalmente deficiente, incapaz de cubrir la demanda.

Cuba vive hoy un momento inédito en su historia en lo que se refiere a disponibilidad del hidrocarburo y posibles financiamientos, con una serie de termoeléctricas ya obsoletas y en constantes averías o mantenimientos. El crudo nacional posee una carga de azufre tal que obliga a frecuentes limpiezas en las calderas.

Motivos más que suficientes para que el poco diésel disponible sea dirigido a dichas centrales y a las poco más de 250 mini plantas generadoras que apoyan el suministro de energía en toda la nación. Por decisión gubernamental, muchas industrias han detenido la producción para no afectar el consumo de la población.

Como pocas veces o nunca, las filas en las gasolineras son de largas horas y en ocasiones de días, a la espera de que sean surtidas por vehículos cisternas. Sin embargo, los precios al equivalente de un dólar por litro no han variado desde hace años. Ante tal gravedad, sólo se expenden 20 litros por vehículo y se prohíbe el uso de tanquetas de emergencia.

En estos días fue noticia muy comentada por la prensa nacional, sobre todo la extranjera, la llegada del buque ruso Suvorovsky Prospect Afamax con unos 700.000 barriles de fuel oil con el propósito de remediar en algo la difícil situación.

La capital cubana, que hasta ahora no ha padecido de cortes de electricidad, -en el resto de la isla son constantes y prolongados-, comenzará a partir de esta semana, un proceso programado de falta de energía cada tres días entre las diez de la mañana y las dos del mediodía con el propósito, según las autoridades provinciales, de contribuir al ahorro y permitir, al mismo tiempo, que los apagones en provincias puedan reducirse. Otra de las medidas ha sido la suspensión de los carnavales.

Hoy por hoy, un depósito a tope en un auto particular, es un privilegio. Y cuidado no también en otro estatal.