Los especuladores acechan a Prisa

El préstamo de acciones en Grupo Prisa está a un paso de alcanzar a una cuarta parte de su capital social, un porcentaje que sólo él ostenta en todo el Continuo. Las apuestas especulativas y bajistas parecen haber retomado la voz cantante en la compañía tras unos meses de tregua a raíz de su refinanciación de deuda.

El volumen de acciones en préstamo del grupo de medios, un indicador frecuente de las apuestas bajistas que acumula una cotizada en el corto plazo, ha repuntado hasta el 23,6%, según los últimos datos ofrecidos por la Bolsa de Madrid. La cifra está más de dos puntos porcentuales por encima de la tasa que hace tan solo una semana soportaba la compañía de Ignacio de Polanco, un 16% más que a cierre de 2011 y el doble que en el ejercicio anterior.

Aunque no todos los préstamos de acciones tienen connotaciones especulativas, la práctica habitual que sigue a este movimiento es la venta en el mercado de las acciones recibidas en préstamo para hacer caer la cotización y recomprarlas después a precios más bajos. Cuando la operación se cierra con éxito, el inversor o gestor de carteras devuelve la acción a su dueño original y se lleva la diferencia entre un precio y otro.

Los analistas consultados por este diario apuntan hacia la compleja situación financiera que atraviesa Prisa aún después de haber cerrado ‘in extremis’ hace unos meses un acuerdo de refinanciación con sus bancos acreedores. La atonía del mercado publicitario, una de las principales fuentes de ingresos del grupo mediático; la amenaza de que Argentina pueda arremeter contra la marca española, como ya lo ha hecho con Repsol; y la falta de solución a algunos de sus proyectos estrella, como el cruce accionarial con Mediaset España, están en el punto de mira de los que apuestan por el desplome bursátil del valor.

Lo cierto es que, en lo que va de año, la cotización de Prisa ha caído un 29,3%. Un castigo al que ha contribuido especialmente este mes de marzo (-9,55%), en el que el interés por la compañía parece haberse disparado a la luz de las cifras de negociación acumuladas diariamente. Volumen que, en su mayoría, se ha movido en sesiones bajistas, ya que los rebotes puntuales del valor se han construido en jornadas en las que ni tan siquiera medio millón de sus títulos han cambiado de manos, cuando su media anual se sitúa en el entorno de los 2 millones de acciones.

Expertos del mercado español señalan que la situación que ahora atraviesa Prisa recuerda mucho a la que se cernía sobre el valor antes de que el pasado mes de diciembre anunciase la refinanciación de su deuda, de 3.533,5 millones de euros. Una cuestión que era vital para la supervivencia del grupo. Entonces, los especuladores aflojaron posiciones en la compañía, pero la ausencia de cambios en la estructura del grupo y la aparición de las amenazas ya comentadas ha devuelto al grupo el dudoso honor de encabezar el préstamo accionarial de todo el parqué madrileño.

Sin embargo, las apuestas a corto registradas ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores, se mantienen sin cambios en el 1,554% de su capital social desde el pasado mes de agosto. Los gestores de carteras explican que, dado que no es necesario comunicar al supervisor bursátil las posiciones cortas que no superen el 0,2% del capital de una cotizada, es posible que sean muchos pequeños inversores los que estén tirando del valor hacia abajo.

El fin de la breve ‘tregua’ sobre Prisa a la que apuntan los expertos, se encadena además con el retroceso bursátil del 43% que el pasado 2011 se anotó el grupo cotizado, por lo que en las últimas sesiones ha tocado mínimos históricos. Poco antes del cierre del parqué, cada título de Prisa se negociaba este martes a un precio de 0,615 euros, frente a sus 0,10 euros de nominal, pero muy por debajo de los 2,07 a los que cotizaba hace justo un año.

El desembarco del diario de referencia del grupo, El País, en Perú en el segundo trimestre de este ejercicio tampoco parece ser una solución definitiva para los males del grupo. La llegada de la cabecera al país andino de la mano del mexicano Carlos Slim se está topando, dicen fuentes del sector, con más problemas de los esperados, y las dificultades financieras del grupo van más allá de las cuentas del propio rotativo.

Ante este panorama, los analistas ven en la venta de activos la solución óptima para aligerar la carga deudora del grupo. La única salida que algunos ven posible en estos momentos para mejorar el balance económico del grupo de medios a la par que para generar caja con la que hacer frente a los vencimientos que comenzarán a llegar en dos años. En este punto, la venta del 17,3% de Mediaset España que la de los Polanco mantiene en cartera supondría el bálsamo que cortara la hemorragia bajista del valor.

Una venta que, en cualquier caso, no podría producirse hasta finales, de año, ya que el empresario y exprimer ministro italiano Silvio Berlusconi tiene bloqueada la participación hasta que se resuelva su derecho o no a veto en el consejo de administración de Canal +.

Por si acaso, especulan algunos expertos, Mediaset España ya ha recortado su dividendo con el objetivo de tener una caja más abultada de cara a posibles compras en el sector. Unos movimientos entre los que la toma de este paquete parece decidida, según algunos expertos, si Berlusconi consigue sus pretensiones en la televisión de pago. No obstante, para que llegue ese momento quedaría aún un largo año que, por el momento, se le atraganta a Prisa.