Los principales economistas del mundo se encuentran conmocionados por los problemas del Excel de Rogoff y Reinhart. Tanto los que estaban a favor de esas cifras, que avalaban los recortes, como los que estaban en contra, son conscientes de que lo sucedido es un nuevo varapalo para una profesión que empieza a ser de alto riesgo.
Ahora, los más academicistas del grupo insisten en que los ‘políticos’ hacen un uso bastardo de las cifras, pero lo cierto es que ellos se han dejado querer. Y ahora no sabe cómo salir de un lío que va a cambiarle la cara a su profesión para siempre.







