Los partidos tradicionales resurgen en Francia como alternativa a la dupla Macron-Le Pen

Emmanuel Macron, presidente de Francia - Foto: SADAK SOUICI / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO

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Las dos principales corrientes que han dominado durante décadas la política en Francia, Los Republicanos (LR) en la parte conservadora y el Partido Socialista (PS) en la izquierda, han salido de las elecciones regionales como grandes vencedores, por delante de Agrupación Nacional, que no ha logrado dar su salto definitivo al poder, y La República En Marcha (LREM), que paga las consecuencias de haber empezado su casa política por el tejado.

Los Republicanos –otrora Unión por un Movimiento Popular (UMP)– cedió el Elíseo en 2012 y, desde entonces, no ha logrado construir una alternativa clara, primero por el empuje de los socialistas y luego por la irrupción de Emmanuel Macron, que al frente de un movimiento de nuevo cuño se impuso en las presidenciales de 2017.

Sin embargo, a nivel regional ha seguido gozando de una amplia presencia y este domingo ha logrado conservar siete de las trece regiones en juego, entre ellas Isla de Francia, que comprende París y su área metropolitana. Uno de los nombres de la jornada, de hecho, ha sido el de Xavier Bertrand, reelegido en Altos de Francia y que comienza a pensar a lo grande.

Bertrand deslizó guiños al conjunto de Francia en su discurso de victoria y los sondeos le sitúan ya como el candidato mejor posicionado para encabezar el centro-derecha en los comicios presidenciales de 2022. Macron y Le Pen se mantienen claramente en cabeza para dicha cita, pero un sondeo publicado el domingo por la televisión pública sitúan a Bertrand como el aspirante de la derecha clásica con más opciones.

Así, si Macron y Le Pen figuran en la encuesta empatados con una intención de voto del 24 por ciento, Bertrand obtendría un 18 por ciento de los sufragios, a la espera de ver cómo pueden afectar a las tendencias los resultados de las elecciones regionales y departamentales. Otros potenciales candidatos, como Valérie Pécresse y Laurent Wauquiez, no tendrían tantas opciones como el líder de Altos de Francia.

El calendario ha querido que este lunes Macron haya coincidido con Bertrand en Douai, durante una visita a una fábrica de baterías eléctricas en la que ha tenido la oportunidad de felicitar personalmente a su potencial rival directo para el Elíseo. Bertrand le ha agradecido el gesto, al tiempo que ha celebrado el freno conjunto a la ultraderecha.

No en vano, los sondeos previos a la primera vuelta vaticinaban para Agrupación Nacional unos resultados sin precedentes, con opciones incluso de hacerse con el control de varias regiones. Sin embargo, el partido de Le Pen ha vuelto a sufrir los efectos del cordón sanitario de las otras fuerzas, que siguen viendo como una línea roja el ascenso de Agrupación Nacional.

La ultraderecha se la jugaba todo a los resultados de Provenza-Alpes-Costa Azul –una región conocida por el acrónimo PACA–, pero se quedó con un 44 por ciento de los votos, frente al 56 por ciento que obtuvo el conservador Renaud Muselier. Para Le Pen, todo se debe a «alianzas antinaturales», en alusión a lo que durante años ha venido a llamarse ‘frente republicano’.

LOS SOCIALISTAS AGUANTAN

El otro gran derrotado ha sido LREM, que no solo no ha ganado ninguna región –como se esperaba– sino que ni siquiera ha sumado el 10 por ciento de los votos a nivel nacional, lejos de los datos que se le atribuyen al propio Macron, que por ahora sigue siendo favorito para revalidar su cargo en la Presidencia gala.

La otra cara de la moneda la dan lo socialistas, que en las últimas presidenciales sufrieron una derrota sin parangón –su candidato solo logró el 6,3 por ciento de los sufragios–, pero en esta ocasión ha logrado mantenerse al mando de cinco regiones, lo que le mantiene como referencia de una izquierda que lleva años sin encontrar su sitio en Francia.

El primer secretaro del PS, Olivier Faure, ha celebrado este lunes en los micrófonos de Franceinfo que siguen siendo «el motor de la izquierda», si bien ha reconocido la necesidad de aglutinar fuerzas, en un llamamiento a movimientos ecologistas que parecen imprescindibles si el partido quiere tener opciones en 2022.

A día de hoy, según el sondeo publicado el domingo, Yannick Jadot obtendría el 10 por ciento de los sufragios como aspirante de Europa Ecología-Los Verdes, mientras que la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, cuyo nombre ha ganado fuerza en el soñado resurgir socialista, oscilaría entre el 8 y el 9 por ciento en intención de voto.

Está por ver en cualquier caso cómo se redefinirán las posiciones del electorado tras la última cita electoral y hasta qué punto los comicios del domingo dibujan la realidad política gala, en la medida en que dos de cada tres electores no acudieron a las urnas, una cifra que no se alcanzaba en Francia desde que se instauró la V República hace ya más de seis décadas.

El primer ministro, Jean Castex, ha subrayado ante los diputados que el Gobierno se toma «en serio» esta alta abstención, que se hace palpable especialmente entre los jóvenes. Casi ocho de cada diez personas de entre 18 y 34 años no votaron el domingo, según una estimación publicada por varios medios.

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