Las relaciones a distancia de las parejas binacionales en tiempos de covid

aeropuerto madrid barajas adolfo Suarez

Aeropuerto Madrid-Barajas Adolfo Suárez.

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El cierre de fronteras en España, una vez comenzó la pandemia del covid-19, paralizó gran parte del mundo. Parejas binacionales quedaron atrapadas en sus respectivos países. Por redes sociales acusaban al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de haber prohibido el amor.

Varias de estas personas cuentan a EL BOLETÍN con disgusto cómo les parece una “vergüenza” que puedan venir franceses de fiesta a Madrid, pero que las parejas binacionales no pueda reunirse después de un año separados o alguien no pueda ir a visitar a su familia en otra comunidad autónoma.

“Me parece súper mal el hecho de que abrieran fronteras en verano entre los países de la UE para permitir viajes turísticos”, se queja Guillem, que en ese momento no podía reunirse con su pareja mexicana. Confiesa que era frustrante saber “que Netza y yo no podíamos vernos, pero que había gente yéndose tranquilamente a otros países a hacer turismo después de que nos hayan taladrado con que el turismo es peligroso”.

Manteniendo que la única intención de las parejas binacionales era reencontrarse y no hacer un uso irresponsable de sus permisos para viajar, algunas personas investigaron la forma legal de que se pudiera viajar pese al cierre de fronteras.

Cómo empezó todo

Nil, que tenía a su novio en México, removió cielo y tierra para que pudiera viajar a España. Salvador fue el primero, que haya dado constancia de ello, en venir a la península desde que empezó el confinamiento. Ambos descubrieron que la creencia generalizada de que solo matrimonios o parejas de hecho podían hacer uso de su condición para viajar era falsa. “Vimos que las parejas, aunque no estuvieran registradas, tenían derecho a entrar en territorio comunitario en caso de que se pudiera demostrar que existía una relación análoga a la conyugal”, explica Nil.

“Conseguimos encontrar tres sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y una de la Audiencia Provincial de Sevilla que decían que, aunque las parejas no estén registradas o casadas, hay una serie de factores que demuestran que son relaciones con convivencia marital”, explica Nil. Al haber estudiado derecho internacional confiesa que se le hizo más fácil entender cómo funcionaban los procesos.

La embajada en España de México admitió que esta afirmación era verdad, pero estableció que la convivencia marital consistía obligatoriamente en vivir bajo el mismo techo. Sin embargo, otra sentencia del Supremo desmentía esta afirmación. Definía convivencia marital en otros supuestos: relación pública e ininterrumpida de más de un año; relación exclusiva (no poliamorosa); relación sexo-afectiva y en cumplimiento a la normativa (nada de incesto, por ejemplo) y relación de derechos y deberes (visitas, intercambios económicos, regalos, etc).

Nil presentó un escrito a la embajada detallando lo descubierto y adjuntaron uno de los dos documentos legales que acreditase que existía una relación entre ambos: un certificado del registro civil por un juez de paz. Aunque también es válida un acta notarial de manifestación donde se certifique que quieres establecerte como pareja de hecho tras más de 1 año con convivencia marital, vía que muchas otras personas optaron por seguir más adelante. Adjuntando, además, billetes de avión, mensajes, cartas, fotos y demás documentos informales que probaran la existencia de una relación afectiva entre ambos y obtuvieron la autorización de acceso para que Salvador pudiera viajar a España.

‘Love is not Tourism’

Muchas de las personas españolas que tienen a su pareja en otro país se han organizado en grupos, tanto de Facebook como de WhastApp, llamados ‘Love is not Tourism’. En ellos comparten experiencias y aconsejan a parejas que quieren reunirse. Nil explicó detalladamente el proceso que había seguido para que su novio pudiera viajar a España y muchos tomaron el mismo camino. “Nosotros mandábamos mensajes, pero nos respondían con copia-pega, una pesadilla, hasta que encontramos los grupos de ‘Love is not Tourism’, y allí ya nos ayudaron a cómo hacer el papeleo”, cuenta Raquel.

Países como Dinamarca, Austria, Holanda o Noruega tuvieron en consideración la situación de las parejas binacionales hace varios meses. En España, ante la insistencia de las personas que querían reencontrarse y la forma no oficial en la que se estaba llevando a cabo la transmisión de la información, el Ministerio de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación explicó en un hilo de Twitter cómo viajar a España en caso de mantener una relación de pareja con una persona en el país.

Un camino incierto

La diferencia en el nivel socioeconómico de los países o la demora de los consulados en contestar a mensajes y peticiones han sido algunos de los problemas a los que las parejas binacionales han tenido que enfrentarse. A pesar de haberse habilitado un medio para reunirse, confiesan varias de ellas que no ha sido fácil.

Una pareja que ha querido mantener su anonimato relata que al preguntar en el consulado les mostraron algunos ejemplos de documentos que podían adjuntar, “pero la verdad es que son pruebas como para parejas que ya viven juntas”. Raquel también cuenta: “Una relación a distancia no suele tener nada de eso, porque vamos al país del otro en calidad de turistas”.

Pablo, mexicano, contaba en unos vídeos de YouTube el proceso que vivía en su viaje a visitar a su novio, Pablo. Remite a EL BOLETÍN el índice de los documentos que tuvieron que preparar para presentar a las autoridades y conseguir el permiso de viaje, “toda una tesis”, ironiza el mexicano.

A Guillem y su pareja Netza, por ejemplo, a pesar de haber adjuntado documentación que probara que su relación era verídica, fuentes no oficiales les informaron que sería más fácil que su trámite fuera aprobado si mostraban intenciones de registrar su relación. “Pedimos cita en el ayuntamiento de mi pueblo porque muchos decían que sin la intención de hacerse pareja de hecho no harían caso”, cuenta Guillem. “El trámite fue bastante rápido una vez tenías la documentación y la justificación, pero no creo que nos hubieran dejado de no ser por la formalización”.

Algunas de las parejas se sienten afortunadas de haberse podido reencontrar. Otras, todavía ven lejos ese momento. La mayoría coincide en que es un camino incierto y que todo depende del día que tenga el funcionario que revisa las pruebas. “Era un proceso muy chungo. Por lo que decían en los grupos, en algunos casos, a gente que llevaba con su pareja dos años le habían dicho que no, y a gente que llevaba tres meses que sí”, cuenta Sofía Parker, quien lleva meses tratando de conseguir que su novio viaje a España.

Pese a existir una posibilidad para que las parejas no registradas se reencuentren en tiempos de pandemia, quienes viven esta situación experimentan con rabia y frustración la facilidad con la que cuentan algunas nacionalidades para viajar a España. A esto se le suma el uso irresponsable que hacen al respecto, tal y como se ha visto en varias imágenes virales. Mientras ellos esperan a que alguien crea que verdaderamente son pareja, decenas de franceses pasarán por Madrid para emborracharse y volver a sus casas tranquilamente.

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