Jóvenes desplazados en Madrid ven con malos ojos la llegada de extranjeros a la capital: “Se están riendo en nuestra cara”

Puerta del Sol de Madrid

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Las Comunidades Autónomas permanecerán cerradas durante las vacaciones de Semana Santa para evitar los desplazamientos comunitarios. Mientras tanto  extranjeros llegan a España buscando pasar su tiempo estival en el país, siempre y cuando tengan una PCR negativa en las 72 horas previas a su llegada. Un asunto que los jóvenes desplazados en Madrid no están viendo con buenos ojos. El Ministerio de Sanidad de Carolina Darias ha recomendado a estos jóvenes, que a pesar de que legalmente pueden volver a sus domicilios de origen no lo hagan entre los días 26 de marzo y 9 de abril.

Por su parte, la todavía presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso se defendía en twitter de las quejas recibidas: “De los creadores de la turismofobia, llega el “Madrid solo ofrece borracheras”. Madrid es muchas cosas, libertad, cultura, deporte, gastronomía, benditos bares y restaurantes”.

“Es realmente difícil”, detalla Indira González, estudiante residente en la capital, pero de origen granadino. Lleva desde verano sin ver, por ejemplo, a su abuela: “Realmente es algo complicado si se trata de familiares mayores, que están lejos y no sabes cuánto tiempo te queda con ellos”.

Para ella, es un absurdo la situación que está sucediendo con los extranjeros. “Se les está permitiendo venir por el único motivo del intereses económico. Es verdad que existe una necesidad de revitalizar el sector turístico, pero se está haciendo a costa de la salud de los ciudadanos”. González considera que la administración debería ser más rigurosa en el tema de movilidad y que si ha determinado que el cierre perimetral es lo adecuado seguir con él.

“Una gran parte de los ingresos de España vienen del turismo y creo que por eso se les deja pasar a los extranjeros”, narra Rubén Blanco que vive en Madrid, aunque su familia esté asentada en Ciudad Real. Según él, se debería buscar la estabilidad entre la situación económica y la sanitaria.

A los turistas que llegan a la capital se les exige una PCR negativa para poder entrar al país, de la misma forma que se la han requerido a Alba Fernández para volver a su tierra: Tenerife. “Desde que empezó el covid-19 solo he visto a mi familia en navidad y ahora en semana santa”, comenta.

“El cierre perimetral puede ser una medida útil, siempre y cuando vaya acompañada de otras medidas, como mayor número de rastreadores y tests masivos”, opina Fernández. A la que no le parece justo, que puedan venir personas de otros países a la capital, mientras ella no puede visitar libremente a su familia.

Para Ana, extremeña estudiando en Madrid, no es justo el modo en el que se están aplicando las restricciones. “¿Por qué unos sí y otros no?”, pregunta. Y recuerda que por mucho que les pidan para entrar a España una PCR, ésta no sería efectiva del todo: “No es garantizable al 100% a largo plazo. Además, vienen al país de fiesta y no cumplen las medidas de seguridad. No es justo el esfuerzo que está haciendo toda la población para mantener alejado al virus”.

Daniel Espadas, con casa en Madrid, y su pareja, residente en Málaga, han visto complicada su relación a distancia con la llegada del coronavirus. Seis meses llegaron a estar sin poder estar juntos y ahora van por los tres. “Lo que peor llevamos es la incertidumbre, el no saber cuándo vamos a volver a vernos”, explica

“Yo hay momentos en los que me siento muy mal por esto. Yo y ella entendemos que son circunstancias necesarias y excepcionales, que no dependen de nosotros”, detalla. Y añade: “Me parece que se están riendo en nuestras caras, quédate en casa, no salgas de tu comunidad autónoma, pero traen aviones cargados con turistas”. Espadas cree que se les está dando un privilegio a los extranjeros frente a los españoles. “¿Nos están queriendo decir que somos ciudadanos de segunda?”, denuncia.