Goiriolzarri y Gortázar defienden la necesidad del ERE y piden un “esfuerzo” para llegar a un acuerdo

Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank (izq), y José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia (der).

José Ignacio Goirigolzarri y Gonzalo Gortázar. Autor: CaixaBank

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El presidente de CaixaBank, José Ignacio Goirigolzarri, ha tenido que hacer frente durante su primera junta de accionistas al malestar de los representantes de los sindicatos por el expediente de regulación de empleo (ERE) para 7.791 empleados. Tanto el banquero vasco como el CEO, Gonzalo Gortázar, han mostrado su voluntad de llegar a un “acuerdo” pero han defendido la necesidad del ajuste en un entorno “muy difícil”.

El turno de palabra de la junta de accionistas ha estado protagonizado por los representantes de los trabajadores, que han denunciado el “injusto” ERE y han pedido que las salidas de la entidad se realicen de manera voluntaria. Asimismo, la mayoría de los sindicatos han manifestado su decisión de votar en contra de los sueldos de los directivos en pleno ajuste.

El presidente, sin embargo, ha explicado el ajuste por los “enormes retos estratégicos que tenemos por delante”. La banca “fue un sector en expansión pero hoy es un sector en reconversión y hay que tomar decisiones estratégicas de calado”. Por ello, considera que “es nuestra obligación” llevar a cabo un ajuste “para asegurar la viabilidad del proyecto.

“Las mejores respuestas pasan por el mayor nivel de acuerdo”, ha añadido Goirigolzarri, que cree que “todos debemos hacer un esfuerzo muy grande” y ha puesto en valor el proceso de recolocación que ha puesto en marcha el banco, y que “se replicará en otras empresas”.

En su intervención inicial, el presidente de CaixaBank ya había defendido la necesidad de “redimensionar” la plantilla del banco con la intención de “asegurar el máximo número de puestos de trabajo en el futuro”. Asimismo, ha defendido el “objetivo claro” de llegar a un acuerdo con los sindicatos y ha reconocido que “son momentos delicados” y que “la situación genera incertidumbre” entre los empleados.

En esa línea, ha mostrado su “convencimiento de que gracias al equipo estamos donde estamos. La fortaleza del equipo es lo que nos permite enfrentarnos al futuro con realismo y conciencia”.

No obstante, el banquero ha asegurado que la crisis derivada de la pandemia ha sido un acelerador de la “enorme transformación” del sector. La banca se enfrenta a una “auténtica revolución tecnológica” y además “tenemos grandes competidores que, o parten desde fuera del sector financiero con una potencia y capacidad extraordinaria, o lo hacen desde la actividad bancaria exnovo, sin los ‘legacies’ que tenemos los bancos tradicionales”

A ello se suman los tipos de interés negativos. “Entorno al que ya nos veníamos enfrentado desde hace más de cinco años, pero que la reacción de la política monetaria ante la crisis de la pandemia los ha empujado a niveles negativos nunca vistos”, ha añadido.

Acuerdo “razonable”

En una línea similar a Goirigolzarri se ha expresado el consejero delegado, Gonzalo Gortázar, que ha asegurado que la entidad buscará “activamente llegar a un acuerdo razonable” que asegure la competitividad futura de la entidad. “Un acuerdo que facilite también la recolocación de las personas que salgan de la entidad dándoles la formación adecuada para que puedan encontrar nuevas ocupaciones”, ha defendido.

Gortázar ha defendido que “estamos en un momento muy difícil y no podemos quedarnos parados”. La integración de Bankia lleva “necesariamente” una “racionalización” de la plantilla para deshacer los solapes de oficinas y generar sinergias. Esta situación “pasa evidentemente por un proceso de reducción del personal” ya que en caso contrario “está en riesgo la sostenibilidad a largo plazo”.

El ceo de Caixabank ha defendido la “voluntariedad” del proceso, pero acompañada de “meritocracia”. “No podemos basarnos solo en jubilaciones, porque descapitalizaría la entidad de personas de mucha valía”, ha explicado. En cambio, ha abogado por “un proceso más equilibrado y acompañando de un plan de recolocación”. El banquero ha valorado que en la negociación serán necesarias “concesiones mutuas”. “Tenemos que tener esa capacidad de adaptarnos”.