Estrenar casa a los 40: los compradores de vivienda envejecen

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Que los jóvenes españoles no lo tienen fácil a la hora de ‘hacerse’ con una vivienda no es una novedad, como tampoco lo es que actualmente quienes compran casa superan de largo los 35 años. La cuestión es que, según distintos expertos del mercado residencial, en los próximos meses esta situación tiene todas las papeletas para empeorar.

Por ejemplo, Casaktua.com vaticina que la edad para acceder a una vivienda aumentará, que la emancipación se retrasará aún más por el elevado precio del alquiler y que los mayores de 40 serán los compradores estrella de 2019. Dicho portal inmobiliario tiene claro que “en 2019 los principales compradores serán las personas de 40 años o más” especialmente en las grandes ciudades, en las que seguirán apostando por la vivienda de reposición”. Haciendo notar que los millennials que tenía pensado adquirir un inmueble en 2018, fueron aplazando la decisión, principalmente por la falta de ahorro.

La previsión de un mayor retraso de la emancipación no es baladí, habida cuenta de los jóvenes españoles se marchan del hogar familiar con una media de edad de 29,3 años, mientras que la media europea es de 26 años, según los últimos datos publicados por Eurostat. Con lo que España ocupa el sexto lugar por la cola en lo que respecta a la edad en la que los hijos abandonan el ‘nido’, solo superada por Italia (30,1 años), Eslovaquia (30,8 años), las repúblicas que formaban la antigua Yugoslavia (31,5 años), Croacia (31,9 años) y Malta (32,2 años).

Las dificultades que los jóvenes tienen para vivir en su propia casa se han puesto de manifiesto en numerosos estudios durante el año que acaba de finalizar. El último en dar la voz de alarma ha sido el informe sobre el “Mercado residencial en España” que elabora Servihabitat Trends, que hace notar la avanzada edad en la que los jóvenes acceden a la vivienda en nuestro país, que dicen está en los 38 años. Una situación que se debe, tal como refleja el documento, a que la compra requiere disponer de condiciones económicas y laborales estables, pero también a que hay una mayor propensión al alquiler por parte de los jóvenes. Estos factores dan lugar a que “la mayor parte del acceso a la vivienda habitual tiene lugar entre compradores de entre 36 y 45 años (un 58% de los casos)”, según la plataforma de investigación y análisis de mercado de Servihabitat. Y si se habla de vivienda vacacional, la cosa empeora puesto que la edad media para la compra de una casa en la playa o la montaña es de 47 años, con un escaso 4% de compradores de hasta 35 años

Desde pisos.com avisan de las consecuencias que se derivan del hecho de que la compra de primera vivienda se esté retrasando, y de que “ya no estemos ante propietarios novatos de hasta 35 años, sino de 40 o incluso más”, tal y como señala Ferran Font, portavoz de portal inmobiliario. Una población joven que no es que no quiera comprar “si no que no puede porque sus escasos ahorros y su capacidad de endeudamiento chocan de frente con los altos precios y el porcentaje máximo de financiación”. El director de Estudios de pisos.com indica que dicha demora no sólo afecta al mercado de primera vivienda sino también al de reposición, dado que “no se puede aspirar a una nueva casa si no se ha consolidado parte de la hipoteca de la primera”. Amén de provocar un “sentimiento creciente de frustración en la juventud, que ve que no puede salir de la esfera paterna y formar su propia familia”.

Mayor esfuerzo económico

Las trabas de los jóvenes -generalmente con menores sueldos que otros sectores de la población- para comprar vivienda se entienden mejor después de conocer, por Sociedad de Tasación que a finales de 2018 había que hacer un mayor esfuerzo económico para adquirir una casa que un año antes. El Índice de Esfuerzo Inmobiliario de esta tasadora -que define el número de años de sueldo íntegro que un ciudadano necesita destinar para la compra de una vivienda de tipo medio- mantiene su tendencia de crecimiento y se sitúa en 7,6 años en el último trimestre de 2018 lo que supone dos meses y medio más de esfuerzo que hace un año para comprar el mismo inmueble.

Un considerable esfuerzo económico que también se pone de manifiesto en las estadísticas de pisos.com, según las cuales cierre de 2018 era necesario dedicar el 23,56% de los ingresos familiares al pago de la cuota hipotecaria y el 35,32% al de la renta de alquiler, superando ligeramente el porcentaje recomendado por el Banco de España. Con el agravante de que esta web inmobiliaria prevé que “en 2019 estos costes se incrementarán hasta el 24,94% en el caso de la vivienda en propiedad y el 37% en el caso de la de alquiler”.

Fotocasa también coincide en que el esfuerzo que deben realizar las familias para acceder a la vivienda no va a aflojar, lo que afectará especialmente a la juventud. La directora de Estudios y Asuntos Públicos de Fotocasa, Beatriz Toribio, reconoce que una de las principales preocupaciones de este portal inmobiliario es la dificultad de acceso al mercado de la vivienda por parte del ciudadano medio español. “Nuestros datos muestran que en zonas como Cataluña o la Comunidad de Madrid se ha de destinar más de un 40% de los ingresos brutos anuales al alquiler de una vivienda, muy por encima del 30% recomendado. Y en el caso de la compra, casi seis años de su sueldo bruto íntegro”.

Así las cosas, no es de extrañar que los más jóvenes vean que cada vez les queda menos dinero en el bolsillo tras pagar el arrendamiento o la hipoteca dado que sus sueldos no crecen al ritmo que lo hace el precio de las viviendas ni las rentas de alquiler. “Quienes no han cumplido aún los 25 años destinaron a la vivienda un 8% más que en 2017, de forma que invierten cerca del 61% de su sueldo en el pago de una hipoteca que, de media, alcanza 563 euros, y un 93% en el caso del alquiler, un alquiler que se ha incrementado hasta una media de 859 euros mensuales”, según resalta pisos.com.