El regalo envenenado que la rebaja fiscal de Trump reserva a los bancos europeos

Donald Trump, presidente de EEUU
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La reforma fiscal impulsada en EEUU por el presidente Trump supone una rebaja del 35% al 21% en el impuesto de sociedades. Pero lo que sobre el papel podría parecer un sueño para los bancos europeos que operan en la mayor economía del mundo amenaza con convertirse a largo plazo en una pesadilla, ya que recortará su capacidad de deducirse pérdidas pasadas contra sus futuras facturas del fisco.

Ayer mismo, el británico Barclays anunció que asumirá en sus cuentas de 2017 un impacto negativo extraordinario de 1.000 millones de libras esterlinas (1.128 millones de euros al cambio actual) por los efectos de la reforma fiscal estadounidense. La ratio de capital de máxima calidad (CET 1) se recortará además en unos 20 puntos básicos, según reconoció el banco, que considera no obstante que la decisión de reducir del 35% al 21% el impuesto de sociedades afectará “positivamente” en el futuro a los ingresos después de impuestos.

El impacto definitivo está sujeto al efecto de otras provisiones contempladas en la legislación aprobada y que actualmente está analizando.

La advertencia de Barclays se produce apenas unos días después de que Credit Suisse anunciase que la reforma fiscal estadounidense implicará un impacto de 2.300 millones de francos suizos (1.955 millones de euros) en sus cuentas del cuarto trimestre, si bien el efecto sobre la ratio de capital CET1 será “mínimo”. El también suizo UBS estima un agujero de 3.000 millones de francos, unos 2.550 millones de euros al cambio actual.

Conforme a la actual legislación fiscal, algunas de las grandes empresas estadounidenses, entre ellas no pocos gigantes financieros, han podido reducir su factura al fisco usando las pérdidas de ejercicios pasados para compensar las ganancias futuras. Sin embargo, la reforma impulsada por los republicanos, que supone pasar de un impuesto de sociedades del 35% a uno del 21%, reducirá drásticamente los beneficios financieros esperados y obligará a las compañías a reevaluar el valor de sus activos por impuestos diferidos.

Los gigantes bancarios de Wall Street, que sufrieron enormes pérdidas durante la crisis financiera generando ahora unos cuantiosos créditos fiscales, se verán muy afectados. Sólo entre Bank of America, Citigroup, AIG y las hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac tendrán un impacto de unos 50.000 millones de dólares, según publica Financial Times.

Pero la reforma fiscal puede guardar una sorpresa adicional para los bancos extranjeros con operaciones estadounidenses considerables. En concreto, se espera que penalice el modo en que los reguladores han forzado a estas entidades a organizarse, ya que impondrá una carga extra sobre los intereses que pagan de sus filiales estadounidenses a sus matrices.