El ministro británico para Irlanda del Norte y la secretaria de Estado del Tesoro nuevas dimisiones en Reino Unido

El primer ministro británico, Boris Johnson, saluda en la puerta del número 10 de Downing Street, en Londres, el 13 de diciembre de 2019

El primer ministro británico, Boris Johnson

El ministro británico para Irlanda del Norte, Brandon Lewis, y la secretaria de Estado del Tesoro, Helen Whately, se sumaron este jueves a la cascada de renuncias que pone contra las cuerdas al primer ministro Boris Johnson.

«He presentado mi carta de renuncia al primer ministro», escribió Lewis en su cuenta de Twitter adjuntando el texto correspondiente.

Al final de esta carta, Lewis señaló que «un gobierno decente y responsable se basa en la honestidad, la integridad y el respeto mutuo».

«Me pesa mucho tener que dejar el gobierno porque ya no creo que se respeten esos valores», remató.

También la secretaria de Estado del Tesoro, Helen Whately, decidió abandonar el gabinete de Johnson.

En su carta de renuncia a Johsnon, Whately dijo haber «argumentado muchas veces en los últimos meses que debería continuar como primer ministro, pero solo hay un número limitado de veces en las que puede disculparse y seguir adelante». «Se ha alcanzado ese punto», agregó.

En los últimos dos días, más de 50 altos cargos británicos decidieron abandonar sus puestos por haber perdido la confianza en Johnson y por estar en desacuerdo con sus métodos de gestión, entre ellos los titulares de Salud y de Finanzas, Sajid Javid y Rishi Sunak, respectivamente, el ministro de Estado para las Escuelas y el Aprendizaje, Robin Walker, y el ministro para la Infancia y la Familia, Will Quince.

La crisis de confianza en Johnson se agravó tras otro escándalo con el Ejecutivo conservador, cuando la semana pasada trascendió que el diputado Christopher Pincher, partidario de Johnson, en estado de ebriedad, había manoseado a dos visitantes de un club de Londres.

Varios políticos afirmaron que Johnson nombró a Pincher para el cargo de coordinador adjunto de la facción parlamentaria conservadora, a pesar de conocer su historial de incidentes similares.

El propio Johnson declaró que no va a dimitir porque cree que eso provocará meses de caos e inestabilidad y, más aún, destituyó al ministro de Cohesión Territorial, Michael Gove, quien previamente había pedido la renuncia del premier.