El fin del VIH cada vez más cerca gracias a dos vacunas

Crespón rojo pintando en una pared, un gesto simbólico para reivindicar el Día Mundial de la lucha contra el VIH sida

Crespón rojo pintando en una pared, un gesto simbólico para reivindicar el Día Mundial de la lucha contra el VIH sida / FLICKR/ALEKS VAN SPUTTO - Archivo

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38 millones de personas viven en el mundo con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) según los datos de ONUSIDA. Entre ellas, 25,4 millones se encuentran en tratamiento antirretroviral, lo que hace que no puedan transmitir el virus ni desarrollar los síntomas de la enfermedad. Ahora mismo, esta opción es la única que tienen las personas con VIH, aunque esto podría cambiar en unos años, ya que se están desarrollando dos vacunas contra este virus.

Una por parte del laboratorio Janssen que evitaría la transmisión del virus, es decir, es una vacuna preventiva. Otra, marca española, desarrollada en el Hospital Germans Trias i Pujol para paralizar el efecto del virus en las personas ya contagiadas, por tanto, una vacuna terapéutica. Ambos están todavía lejos de poder ser comercializadas. La de Janssen se encuentra en fase tres de investigación, pero tardará todavía dos años en finalizar el estudio. Mientras tanto la del hospital catalán está en fase 1 y 2 de investigación.

Mosaico: una vacuna para parar la transmisión

Argentina, Brasil, Italia, México, Perú, Polonia, Estados Unidos y España son los países que la compañía farmacéutica ha escogido para su estudio HVTN 706/HPX3002, más conocido como Mosaico. El laboratorio probará en esos lugares su vacuna para impedir la transmisión del VIH. El primer voluntario entró en Mosaico en noviembre de 2019 y hoy en día siguen buscando voluntarios hasta alcanzar los 3800 que se han marcado. Todos ellos entre los 18 y 60 años de edad y VIH negativos. Además de estos criterios, deberán ser hombres cisgénero o transgénero que mantengan relaciones sexuales con hombres cisgénero o transgénero.

Estos voluntarios se someterán a un estudio que durará una media de tres años, en el que recibirán cuatro inyecciones, ya sean de placebo o de la vacuna en sí. A lo que se sumará controles médicos durante todo el proceso en el hospital.

En España los hospitales escogidos para la suministración de esta vacuna han sido el Hospital General de València, el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, el Hospital Germans Trias i Pujol, el Hospital San Carlos, el Hospital Fundación Jiménez Díaz y el Hospital Reina Sofía.

“Es el laboratorio quién te escoge para el estudio”, explica José Moltó Marhuenda, médico especialista, miembro de la Unidad de VIH del Hospital Germans Trias i Pujol sobre como eligieron a su centro. Posteriormente a la comunicación por parte de la compañía farmacéutica, desde el hospital han de desarrollar cuál sería su contribución al estudio. Una vez realizado estos pasos, Janssen es la encargada de mandar al centro todo lo necesario para Mosaico, como son las vacunas y el placebo.

El médico comenta que lo que están haciendo en el estudio Mosaico es comparar la tasa de infección por el VIH en estos voluntarios sanos que pueden recibir o vacuna o placebo, en lo que es un estudio doble ciego, ni el voluntario ni el doctor sabe que está suministrando. “Es a cara o cruz, con un 50% de posibilidades de recibir vacuna o placebo”, establece Moltó.

“Lo que se busca con esta vacuna es que cuando una persona se exponga al virus, su sistema inmune sea capaz de bloquear la infección”, relata el médico. Actualmente, el estudio Mosaico se encuentra en fase tres de investigación donde se mide la capacidad de evitar nuevas infecciones. Antes de este paso, se tuvo que someter a la fase una y dos, en las que se evaluó su seguridad.

El Hospital Germans Trias i Pujol cuenta con 20 voluntarios para Mosaico, pero sigue en fase de búsqueda de nuevas personas que quieran probar la vacuna, lo que supone un reto. “Esta comunidad son personas sanas que no tienen ningún contacto con el hospital ni con nuestra unidad de VIH. Por ello, estamos colaborando con centros comunitarios destinados a salud sexual para buscar voluntarios y a las redes sociales”, detalla José Moltó.

Precisamente a través de la red social Twitter un biólogo de nombre Samuel se enteró de la búsqueda de voluntarios y se apuntó para formar parte de Mosaico. “Cuando te unes introduces todos los datos que te piden. Además tienes que leerte las condiciones”, comenta. “Lo envíe y me dijeron que se pondrían en contacto conmigo”.

Para Samuel es un gran logro que por “primera vez” una vacuna contra el VIH esté en fase 3 de desarrollo: “Para mí, siendo biólogo, era un deber personal formar parte de este ensayo que es un rayo de esperanza en la pandemia de VIH”.

De ser aceptado, el hospital al que le deriven le hará un seguimiento durante dos años y medio. Tendrá varias visitas a lo largo de ese tiempo marcadas por el protocolo, en las que se verá si se ha infectado por el VIH y para ver si ha tenido algún tipo de efecto secundario.

“El estudio está previsto que termine sobre marzo de 2024, que es cuando el último voluntario haya acabado el estudio”, relata José Moltó del Hospital Germans Trias i Pujol. En cuanto al porcentaje de efectividad, desearían igualar a la Profilaxis de prexposición (PrEP), un médicamente que impide la transmisión del VIH en un 90% de efectividad. “Una vacuna con un 50% estaría bien, pero yo quiero que sea más alta”, concreta Moltó.

Además de Mosaico, la vacuna de Janssen está siendo probada en África en mujeres en un estudio llamado Imbokodo.

Una vacuna española como alternativa a la medicación

El Hospital Germans Trias i Pujol no solo forma parte de Mosaico, sino que está desarrollando su propia vacuna para el VIH, en este caso preventiva, es decir, que ayudaría a las personas VIH positivas a hacer frente al virus sin tomar medicación.

“Aelix-003 es una spin-off que se creó para el desarrollo clínico de una vacuna que se diseñó aquí, el Aelix-002”, comenta Moltó. “Ese estudio implicaba la administración de la vacuna, y después la interrupción del tratamiento retroviral para ver si los pacientes eran capaces de seguir sin la medicación”.

Durante el Aelix-002 por el hospital pasaron 45 pacientes con VIH. 15 de ellos recibieron placebo y 30 vacuna. Fue un estudio doble ciego, al igual que en Mosacio. “Cuando el último paciente ha terminado el estudio hemos podido analizar los resultados. Hasta el 40% de los pacientes que recibieron la vacuna eran capaces de seguir sin tratamiento”, explica el médico. Aunque detalla que no se trata de una solución definitiva porque al final en todos los pacientes el virus volvía a cobrar fuerza: “Lo que si permite este estudio concluir es que somos capaces de modificar la respuesta inmune contra el VIH. Por lo que estas vacunas tendrán un papel muy importante en futuras estrategias de curación funcional”.

Ahora en el Aelix-003 están buscando a 57 pacientes que sean VIH positivo para formar parte del estudio, en el que en esta ocasión se administrará la vacuna combinada con medicamentos inmunomoduladores que movilicen la respuesta del organismo.

“Los pacientes tiene que tener características muy especiales, son personas que empezaron el tratamiento antirretroviral en los primeros seis meses después de infectarse”, detalla Moltó. “Este sería el mejor escenario para probar una vacuna terapéutica porque sabemos que el virus va a estar menos extendido”. En cuanto a Aelix-003 el estudio se ha extendido a otros hospitales de Barcelona y España.

El doctor recuerda que Aelix no eliminaría el virus del organismo de las personas VIH positivas. “No es una solución definitiva, tampoco es lo que estamos buscando. De hecho los pacientes de Aelix-003 tienen el virus detectable en sangre”, concluye Moltó.

 

 

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