El coronavirus iba a cambiar el modelo de las residencias pero hasta ahora solo hay parches

Cerca de 400 mayores han ingresado en residencias desde el mes de mayo

Residencia de mayores / JESÚS HELLÍN-EUROPA PRESS

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Las residencias de mayores han sido una de las grandes afectadas por la pandemia del covid-19 iniciada en 2020. Por ello, la mayor parte de las Comunidades Autónomas, quienes tienen la competencia en este sentido, han comenzado a plantearse o a introducir nuevas medidas para mejorar la atención de los ancianos en el modelo residencial. Sin embargo, las asociaciones del sector califican estos hechos de parches que no llegan a arreglar verdaderamente el sistema.

“Las Comunidades Autónomas se han introducido en una carrera para ver quien llega antes a la meta con un borrador, proyecto o norma que propicie un nuevo modelo de residencias”, explica Paulino Campos, presidente de la Federación Galega de Asociacións de Familiares e Usuarias de Residencias e da Dependencia (REDE): “Una carrera desbocada con unas herramientas obsoletas y muchos botes de pintura para blanquear tanto desastre”. Para él, estos pasos de las administraciones están equivocados en su planteamiento, ya que no responden a la realidad del día a día de los geriátricos. “Se están alejando groseramente de nuevo del respeto a los derechos humanos de las personas mayores y dependientes, que es el faro indiscutible que tendría que iluminar toda la apuesta institucional”, esgrime.

“Son individuos, que tienen sus derechos y sus propios criterios. No son muebles, son personas hasta el último momento de sus vidas y tenemos que establecer el sistema alrededor de eso”
Carmen López, presidenta de la Asociación de Familiares de Residencias (ADEMAF)

“El cambio tiene que ser radical”

Desde las asociaciones del sector creen que las administraciones públicas a la hora de realizar cambios tienen más en cuenta a las empresas que a los usuarios y sus familiares. “No nos sirve con un pequeño ajuste, el cambio tiene que ser radical”, pide Carmen López, la presidenta de la Asociación de Familiares de Residencias (ADEMAF). Su plataforma, como indica su nombre, está constituida por familias de personas que viven en residencias de mayores y exigen que de cara a los nuevos modelos se tengan en cuenta las necesidades de las personas dependientes. “Son individuos, que tienen sus derechos y sus propios criterios. No son muebles, son personas hasta el último momento de sus vidas y tenemos que establecer el sistema alrededor de eso”, matiza López.

Una de las carencias del sistema actual es la institucionalización de los usuarios. “Se les mete en una residencia y no pueden decidir nada de su día, es como una cadena de producción, en la que la persona es una pieza más”, denuncia la presidenta de ADEMAF. Para ella, esto tiene que cambiar y para ello es necesario un análisis profundo antes de comenzar. “Luego adecuar los presupuesto, no ver esto como un gasto, sino como una inversión en el bienestar de las personas”, concreta.

Falta de trabajadores y masificación de los centros

Otra de las reivindicaciones de las familias y usuarios es el aumento de los ratios de trabajadores por residente, pero desde la Plataforma por la dignidad de las personas mayores en residencias (PLADIGMARE) valoran que introducir a nuevos trabajadores sin un criterio establecido no soluciona el problema. “Pueden aumentar el personal y que siga siendo insuficiente”, comenta el presidente de la plataforma, Miguel Vázquez: “Nosotros lo que estamos planteando es que se haga el aumento en torno a unos criterios objetivos y no pensando en el beneficio económico de las empresas”. De todas formas, para Vázquez es fundamental el incremento de empleados en las residencias. “El hecho de que haya suficiente personal marca la diferencia entre vivir los años que les quedan a estar personas con calidad y dignidad”, arguye.

“Un tema básico para nosotros es tener un servicio de enfermería 24 horas
La presidenta y portavoz de la Coordinadora de Residencias 5+1, María José Carcelén

En relación a los ratios, está la falta de personal sanitario en los centros. “Un tema básico para nosotros es tener un servicio de enfermería 24 horas”, explica la presidenta y portavoz de la Coordinadora de Residencias 5+1, María José Carcelén. Además, recuerda que actualmente muchas de las residencias carecen de una enfermera por la noche lo que complica la atención a los mayores. “Si hay una emergencia por la noche, se queda para el día siguiente y es evidente que llegamos tarde entonces. Tú no puedes llevar a un hospital a una persona que lo único que tiene es una pequeña descompensación, pero eso lo sabe arreglar una enfermera”, añade.

En cuanto a las plazas en las residencias piden que sean menores por edificio para mejorar la atención. “El modelo actual tiene edificios muy grandes, con demasiadas plazas y eso durante la pandemia se ha demostrado que ha sido nefasto”, comenta Carcelén y argumenta que el número ideal sería de 60 plazas con habitaciones individuales: “Actualmente no tienen un sitio donde sentirse en su casa, se les obliga a compartir habitación con personas con las que no tienen ningún vínculo y que incluso les pueden caer mal. No tienen derecho a la intimidad”

Por su parte, para la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, el problema es el cuándo se va a dar el cambio en el modelo residencial. “Nos encontramos con propuestas a largo plazo que pueden tardar en aplicarse tres o cinco años”, establece Andrés Rueda, representante de la asociación. Para él, las necesidades de las personas se tienen que cubrir “hoy”. “El modelo tiene que revisarse y el debate del mismo será largo. Para definirlo tenemos que tener en cuenta las características actuales”, argumenta. Para él, lo más importante es que sea equitativo. “No podemos crear centros nuevos que sean maravillosos, pero que solo puedan atender a un porcentaje de la sociedad, todo tiene que estar centrado en reducir las listas de espera”, concreta.

Algunas de las propuestas de las Comunidades Autónomas: Nuevas residencias y aumento de ratios

Navarra es una de las comunidades que ha decidido dar un giro en su modelo residencial y han aprobado un decreto foral para crear nuevas residencias de 130 personas, que entraría en vigor en marzo. Al ser preguntada el Departamento de Derechos Sociales, el ente encargado de esto, explican que todavía es pronto para hacer un balance de la implantación del decreto y que habrá que esperar para ver los avances.

La pandemia del covid-19 ha hecho necesario el cambio total en el sistema y esto es lo que piensa Galicia, donde van a apostar por la creación de un nuevo modelo

En concordancia con esto, está la Comunidad de Madrid que, en su anterior legislatura, alcanzó un acuerdo marco con sindicatos y empresas del sector para aumentar el precio por plaza en las residencias de la administración. Gracias a ello, desde la Consejería de Políticas Sociales y Familia, comentan que permitiría aumentar los ratios con la contratación de 450 personas. Sin embargo, con las nuevas elecciones y en vista de la constitución del nuevo ejecutivo, todo esto ha quedado en el aire. “Las cifras pueden modificarse porque todavía se está tramitando”, añaden desde la Consejería.

La pandemia del covid-19 ha hecho necesario el cambio total en el sistema y esto es lo que piensa Galicia, donde van a apostar por la creación de un nuevo modelo. Para ello, la Xunta de Galicia ha creado la Dirección Xeral de Asistencia Integral Sociosanitaria que para encontrar la mejor forma de abarcar la evolución del sistema, constituyó el Comité Asesor Sociosanitario formado por personal médico, trabajadores de los centros, académicos y familiares de usuarios. “Es imprescindible que en las residencias se cuente con una atención sanitaria de primera calidad”, establecen desde la Consellería de Política Social de la Xunta.

Mallorca inicia un proyecto piloto en una residencia de la comunidad, en la que cada planta será una unidad con grupos reducidos de 15 a 20 personas

Cataluña ya había tomado la decisión de transformar las residencias de su comunidad la pasada legislatura. “Se realizó un proceso participativo en el que además de la administración estuvieron presentes empresas que gestionan los centros, sindicatos y familias”, detallan desde la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas. Además, a raíz de la llegada del covid-19 lo adaptaron gracias “a los aprendizajes recibidos”. Una de las propuestas de la comunidad es la creación de residencias de 40 a 50 personas, en la que la convivencia se estructura en grupos de diez.

A lo que se suma Mallorca, con un proyecto piloto en una residencia de la comunidad, en la que cada planta será una unidad con grupos reducidos de 15 a 20 personas, que siempre serán atendidos por el mismo personal. “Redundará de manera muy positiva en su bienestar, serán los protagonistas de su día a día y elegirán como quieren vivir sus últimos años en nuestros centros”, concretan desde el Consell de Mallorca.

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