El BCE sorprende con una subida de tipos de 50 puntos básicos, la primera en más de una década

La presidenta del BCE, Christine Lagarde

La presidenta del BCE, Christine Lagarde

El Banco Central Europeo (BCE) ha elevado las tasas de interés en medio punto porcentual, su primer aumento en más de una década, al tiempo que se ha comprometido a evitar que el aumento de los costes de endeudamiento en las economías más frágiles del bloque desencadene una crisis de deuda, como sucedió en 2012, cuando se llegó a cuestionar hasta la existencia misma del euro.

En un comunicado enviado tras la reunión de su Consejo de Gobierno, el BCE ha explicado que considera apropiado dar un mayor paso en el camino hacia la normalización monetaria para controlar una inflación más alta de lo esperado. La autoridad monetaria aseguró en su reunión del mes pasado que subiría tipos en un cuarto de punto.

Pero finalmente, ha decidido elevar los tipos de interés en 50 puntos básicos, de forma que el tipo de interés para sus operaciones de financiación se situará en el 0,50%, mientras que la tasa de depósito alcanzará el 0% y la de facilidad de préstamo, el 0,75%.

El paso dado hoy es el primero para revertir una década de política monetaria ultraflexible del BCE, que ha mantenido tipos de intereses negativos y comprado casi cinco billones de euros en bonos para apoyar la economía los últimos ocho años. Ahora, el banco central endurece su política en un esfuerzo para combatir la inflación, que ha tocado un récord del 8,6% en la eurozona, superando más de cuatro veces su objetivo del 2%.

«Las presiones de los precios se están extendiendo», ha advertido la presidenta del BCE, Christine Lagarde, en una conferencia de prensa en Fráncfort, donde también ha avisado de que la inflación se mantendrá «indeseablemente alta durante algún tiempo».

De este modo, el BCE se alinea con el resto de bancos centrales -con la excepción del Banco de Japón-, que están endurecimiento la política monetaria y poniendo fin al experimento de los tipos negativos que ha durado cerca de una década.

LA DIFÍCIL TAREA DEL BCE

Pero para el BCE, la tarea será más difícil que para el resto. La amenaza de una recesión es mayor en Europa por su cercanía con el conflicto de Ucrania, que ha disparado el coste de alimentos y el combustible, mientras un dólar en alza coquetea con la paridad con el euro. La última vez que el banco central europeo subió el precio del dinero, en 2011, se vio obligado a dar marcha atrás por el desplome del crecimiento económico.

El riesgo de recesión en Alemania, considerada la locomotora del bloque, es particularmente alto por su mayor dependencia del gas de Rusia, que ha limitado el suministro en respuesta a las sanciones occidentales por la invasión de Ucrania. Los flujos a través del oleoducto Nord Stream se reanudaron este jueves después del parón por las labores de mantenimiento, algo que trajo algo de alivio a los mercados, pero los temores a que el Krelin decida finalmente cerrar el grifo persisten.

Y por si fuera poco, ha resurgido la agitación política en el bloque después de la dimisión del primer ministro italiano, Mario Draghi, quien fuera predecesor de Christine Lagarde al frente del BCE.

La cotización del euro frente al dólar reaccionó con subidas al anuncio de incremento de tipos del BCE, pero rápidamente borró sus ganancias por las dudas del mercado.  La divisa europea se negocia sin apenas cambios en 1,0175 dólares, después de que llegara a subir un 1% en su cruce con el billete verde. La prima de riesgo italiana se acerca a los 250 puntos básicos, un umbral considerado «zona de peligro» por algunos estrategas del mercado.

FIN DEL FORWARD GUIDANCE

El BCE también ha dado por finiquitada su orientación a futuro (forward guidance), la manera con la que el banco central orientaba al mercado sobre sus movimientos futuros. Era una herramienta que empezó a utilizar en julio de 2013, cuando el Consejo de Gobierno anunció que esperaba que los tipos de interés se mantuvieran en niveles bajos durante un período prolongado. Ahora, la autoridad monetaria ha anunciado que serán necesarias más subidas de tipos en las próximas reuniones, pero las decisiones se irán adoptando «reunión a reunión», siempre en función de los datos disponibles, con vistas a cumplir el mandato de devolver la inflación al objetivo del 2% a medio plazo.

INSTRUMENTO ANTIFRAGMENTACIÓN

Con Italia viviendo un nuevo episodio de agitación política, el BCE también ha aprobado el Instrumento para la Protección de la Transmisión (TPI, por sus siglas en inglés), diseñado para hacer frente a cualquier aumento del rendimiento de los bonos de los distintos países que supere el nivel justificado por los fundamentos económicos.

El volumen de las compras de bonos en el marco de este programa “no está restringido ex ante” y se activará “para contrarrestar dinámicas desordenadas injustificadas que supongan una grave amenaza para la transmisión de la política monetaria en toda la zona del euro”.

Bajo este mecanismo, el Eurosistema podría realizar compras en el mercado secundario de deuda pública de cualquier país, ya sea por parte del Estado o por regiones, con un vencimiento residual de entre uno y diez años, pero el BCE deja abierta además la posibilidad de considerar compras de deuda privada, «si corresponde».

Para activar las compras del TPI se tendrá en cuenta el cumplimiento del marco fiscal de la UE por parte de un país, como no estar sujeto a un procedimiento de déficit excesivo o no tener desequilibrios macroeconómicos severos, pero también la sostenibilidad fiscal y su política económica. Pero el BCE insiste en que su decisión de activar el TPI se basará en una evaluación exhaustiva de los indicadores de mercado y transmisión, un examen de los criterios de elegibilidad y un juicio de que la activación de las compras bajo el TPI es proporcional al logro del objetivo principal del banco central.

En cualquier caso, el BCE insiste en que antes de poner en marcha este mecanismo extraordinario, seguirá contando con el programa de compras de emergencia frente a la pandemia, conocido como PEPP, que seguirá siendo la primera línea de defensa.