El BCE puede estar tranquilo: la inflación no se trasladará a los salarios

La presidenta del BCE, Christine Lagarde

La presidenta del BCE, Christine Lagarde. Autor: BCE

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“Hay pocas posibilidades de que las condiciones del mercado laboral en Europa contribuyan a una aceleración significativa y sostenible de la inflación subyacente antes de 2023”. Así lo advierten los analistas del equipo de research de S&P Global Ratings. “El BCE tiene ciertamente más tiempo que otros bancos centrales antes de tener que contrarrestar la inflación salarial mediante subidas de tipos”.

A diferencia de otros bancos centrales como la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra, el Banco Central Europeo (BCE) ha adoptado una postura más prudente respecto a la subida experimentada por la inflación. La institución que dirige Christine Lagarde mantiene que la subida, provocada por los cuellos de botella y los precios de la energía, será transitoria, por lo que no tiene prisa en subir los tipos de interés.

Y un reciente análisis realizado por S&P Global Ratings parece darle la razón al responsable de política monetaria de la eurozona. Al menos en lo que se refiere a los temidos efectos de segunda ronda en los salarios, es decir, aquellos en los que se produce una subida salarial para adecuarse a la subida de precios, alimentando a su vez nuevas subidas de precios.

La “suave” recuperación del mercado laboral en Europa se está traduciendo en un crecimiento “moderado” de los salarios, señalan los expertos del equipo de research. “Los salarios negociados suben un 1,5% en 2021, frente al 1,9% del año anterior”.

No obstante, la rápida recuperación del empleo también significa que Europa vuelve a acercarse a la situación de ‘pleno empleo’ a la que se dirigía antes del Covid-19. La tasa de vacantes (2,5%) está en su punto más alto, y una parte cada vez mayor de las empresas señalan la escasez de mano de obra como factor que limita su producción. “Aunque hemos aprendido a desconfiar de tales estimaciones, la tasa de desempleo en la eurozona se acerca a su nivel estructural (7,6% en 2021, según la OCDE), lo que justifica una aceleración de los salarios negociados hacia el 2%-2,5%”.

Esta parece ser la horquilla de aumentos salariales que están debatiendo actualmente los interlocutores sociales y que ya se han acordado en Alemania para el próximo año. Pero “incluso si el salario mínimo en Alemania se incrementa en un 25% en 2022, como ha propuesto el gobierno, esto sólo beneficiaría a alrededor del 2% de los trabajadores y debe verse a la luz de un aumento salarial del 1,9% en 2022 que los sindicatos alemanes ya han negociado para alrededor del 14% de los trabajadores del país”.

Estos aumentos son coherentes con la encuesta realizada por S&P Global Ratings a sus analistas corporativos, que espera que los salarios suban sólo “un poco” el próximo año.

Sin embargo, el ritmo de los aumentos salariales sigue siendo inferior a los aumentos de productividad previstos para 2022 (3,1%) y no muy superior a los aumentos de productividad previstos para 2023 (1,5%). “Esto sugiere que no es probable que la inflación salarial asome la cabeza pronto. Dicho esto, los ojos estarán puestos en las negociaciones salariales que se celebrarán el año que viene y en los siguientes para ver si se produce un desvío de los salarios, es decir, si la remuneración real aumenta más que los salarios negociados”.

Por otra parte, S&P Global avisa de que “los datos sobre el desempleo pueden estar subestimando las reservas de mano de obra, y no es seguro que los aumentos salariales que se están discutiendo salgan adelante”. La migración de trabajadores a nivel internacional y entre países de la UE, que se detuvo durante los paros, se está reanudando. Esto podría ayudar a reducir la percepción de escasez de mano de obra. Aunque la tasa de desempleo ha vuelto a su nivel anterior a la crisis, no es el caso de una medida más amplia que actualmente se sitúa en el 15,5%, todavía un buen punto por encima de lo que era en 2019. Esta medida incluye el subempleo involuntario, las personas que buscan un trabajo pero no están disponibles, o las personas disponibles pero que no buscan activamente un trabajo.

“En conclusión, hay pocas posibilidades de que las condiciones del mercado laboral en Europa contribuyan a una aceleración significativa y sostenible de la inflación subyacente antes de 2023. El BCE tiene ciertamente más tiempo que otros bancos centrales antes de tener que contrarrestar la inflación salarial mediante subidas de tipos”.