Vuelve Lasquetty de la mano de Casado: “Ya sabemos lo que nos espera, es un ideólogo de la privatización”

Javier Fernández Lasquetty
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Javier Fernández-Lasquetty fue devorado por la Marea Blanca. Su plan privatizador en la Comunidad de Madrid se chocó con los defensores de la sanidad pública. Sin embargo, el exconsejero de Sanidad vuelve a la escena política este mismo lunes: va a ser el nuevo jefe de Gabinete de Pablo Casado.

Y este retorno no pasa por alto para aquellos que plantaron cara a las intenciones de Lasquetty. “Como dice una amiga: ‘todos los muertos vuelven a sus playas’”, recuerda Yolanda Cabrero, profesional de la sanidad pública madrileña y por aquel entonces presente en la Junta Directiva de AFEM que se querelló contra las intenciones del PP.

Lasquetty es conocido por ser el impulsor –indirectamente- de la Marea Blanca ‘gracias’ a su plan para privatizar hospitales. “Ni con las movilizaciones paraba, le daba igual”, apunta Cabrero.

Finalmente, el 27 de enero de 2014, tuvo que dimitir después de que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid suspendiese cautelarmente el proceso privatizador tras la querella de AFEM y las presiones de la calle.

“Estaba esquiando y el teléfono estaba echando humo. Ni te imaginas lo contenta que estuve ese día”, no olvida Cabrero, en declaraciones a EL BOLETÍN. Aun así, cuatro años después, Lasquetty vuelve a la actualidad.

En este sentido, la antigua directiva de AFEM alerta de que este nombramiento deja muy claro el camino que pretende Pablo Casado: “Ya sabemos lo que nos espera si es presidente. Es un ideólogo de la privatización de servicios”. Y, precisamente, la actitud que se recuerda de Lasquetty no es precisamente de nueva política.

Pese a que la Marea Blanca crecía, el antiguo consejero de Sanidad seguía adelante con “un desprecio absoluto”. “Nunca nos tomó en serio”, reprocha Cabrero que rememora cómo trabajaron “como leones” para poder frenar el proceso que quería impulsar el nuevo jefe de Gabinete del líder del PP.

Su “salida atropellada” no le alejó del mundo político de manera inmediata. A finales de 2014 ponía punto y final a un sueldo por parte del Estado dejando la Asamblea de Madrid. Una carrera pública que se inició en 1996 cuando fue director del Centro Cultural Buenavista, consejero técnico de la Concejalía de Cultura y consejero técnico de la Primera Tenencia de Alcaldía en el Ayuntamiento de Madrid.

Con la llegada del nuevo milenio, ascendió a director del Departamento de Parlamento e Instituciones del Gabinete de la Presidencia del Gobierno. Hasta que dos años después fue escogido como subdirector del Gabinete de José María Aznar. En 2004 consiguió ser diputado a la vez que era elegido secretario general de FAES hasta 2007.

Es en ese año 2007 cuando empieza a adquirir puestos de alta responsabilidad en la Comunidad de Madrid. De la mano de Esperanza Aguirre, Lasquetty fue nombrado consejero de Inmigración hasta que la salida de Juan José Güemes le permite ser consejero de Sanidad.

“Mi experiencia con él es que cualquier cosa razonada, cualquier argumento o dato, se encontraba con su ‘no’. Tenía el plan trazado. Y nunca nos dio una cifra. Insistíamos en pedir números y jamás conseguimos que nos los dieran”, asevera Cabrero sin olvidar la “guerra sucia” y los insultos (“matones”) que tuvieron que sufrir por intentar parar a Lasquetty.

El recurso admitido por la Justicia madrileña fue el final de Lasquetty como dirigente. “Era su apuesta y tuvo que dimitir”, resume esta defensora de la sanidad pública. Poco después, el popular encontró un puesto en la Universidad de Guatemala. Y ahora coge el avión para volver a España como mano derecha de Casado.

Por su parte, los partidos políticos tampoco pasan por alto el nombramiento. Es el caso de Podemos e IU en Madrid que ya han querido dar su ‘bienvenida’ al conservador.

“Cuando vi el anuncio, pensé: ‘se podría haber quedado en Guatemala…’”, concluye Cabrero. Un deseo que incluso el propio Lasquetty estaba dispuesto a cumplir. En la campaña para elegir al presidente del PP, el exconsejero defendió en un artículo su voto a Pablo Casado para que el partido “pase página de 15 años de fracaso ideológico borroso”.

“Soy afiliado del Partido Popular. Estoy fuera de España y fuera de la política y pienso seguir estándolo. Pero quiero participar en algo que me parece importante para las ideas liberales que siempre he defendido”, escribió Lasquetty. El lunes vuelve.

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