Un cangrejo que debe salir adelante

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-La tengo aquí -y señala a la cabeza con el dedo índice-, desde el primer tornillo hasta el último.

Luis Hernández Zorrilla es un hombre hecho a golpe de puro y duro trabajo desde su adolescencia. Cualquier ser humano con dos dedos de frente se podrá imaginar el arsenal de historias que guarda en su privilegiada mente limpia de los tropiezos del olvido.

Básicamente, se trata de una máquina con capacidad de carga de 32,000 trozos de caña de 50cm de largo y 16 arados abriendo el surco y depositando dos trozos cada medio segundo a 12 pulgadas de profundidad, fertilizada y tapada. Todo esto en un espacio de 2 km cuadrados operando en cuatro surcos a la vez para dejar sembrados 16.000 trozos al llegar a la cabecera en tan solo 40 minutos. La sembradora no consume combustible y puede laborar 24 horas continuas por poseer su propio alumbrado.

Desde que la inventó hace más de cuatro décadas muchos han sido los contratiempos. Un verdadero Vía Crucis con paradas en el desinterés, la burocracia, y hasta la mismísima pandemia. Según él, con el Grupo Azucarero estatal Azcuba hubo algunos avances, pero no los suficientes. Por ello, está decidido a sentarse con el mejor postor.

La idea de Gregorio Zorrilla no es para nada alocada. Con frecuencia se ve en la televisión reportajes de siembra de caña al modo más primitivo. Lo mismo desde una carreta lanzando los trozos y hombres organizándolas en el surco u otros con jolongo al hombro colocándolas en su sitio.

Ya es hora, desde hace buen rato, que nuestros campos de caña sean sembrados con el apoyo de máquinas, que sin son cubanas, mucho mejor.

Son poquísimos, contados con los dedos de una mano, los hombres que a estas edades renuncian a pasear perros, cultivar flores, esperar con toda la paciencia de este mundo por la llegada del periódico o hacer peñas para hablar siempre de lo mismo, y dedicarse en cuerpo y alma al desarrollo de su país. Merece un cabo y que alguien le preste la debida atención. Para ello, su WhatsApp 53 5 330 6519 o su móvil (53) 5 684 3971.

Más salud y un poco de suerte, Zorrilla, y a su máquina de dos operarios, única en el mundo y bautizada como Gregorio el cangrejo, que camina hacia adelante.

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