Tumban en Alemania plan de limitar precio de cerveza en Oktoberfest

Oktoberfest
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email

Invitar a una ronda en la Oktoberfest, la mayor fiesta de la cerveza que se celebra anualmente en Múnich, podría dejar un buen roto en los bolsillos de los asistentes, después de que hoy el vicealcalde de Múnich fracasara en su intento de limitar el precio de esta bebida para los próximos tres años. El político conservador Josef Schmidt, miembro de la Unión Cristianosocial -partido hermano de la formación que dirige Angela Merkel- no reunió los votos suficientes en el pleno municipal para sacar adelante una propuesta que pretendía congelar hasta 2019 el precio del litro de cerveza en los 10,70 euros (11,29 dólares), el valor que los asistentes a esta celebración ya pagaron el año pasado.

Tumbada la proposición, los hosteleros que instalen sus negocios en la pradera en la que se celebra la Oktoberfest tienen ahora carta blanca para fijar el precio al que venderán las jarras de litro de la rubia favorita de los alemanes.

Se trata, no obstante, de un triunfo parcial para el sector cervecero que, a pesar de poder seguir incrementando sus ganancias cobrando un mayor margen, se ve afectado por un cambio del sistema impositivo que previsiblemente lastrará su cuenta de resultados.

Porque la corporación municipal, que el año pasado vio temblar sus arcas, no ha querido dar puntada sin hilo y ha decidido dejar de cobrar un importe fijo a los empresarios que instalan sus bares y restaurantes en el festival y sustituirlo por un canon que dependa de la cifra de ventas.

De esta forma, las autoridades locales se aseguran un incremento de los ingresos con los que hacer frente a los crecientes costes de seguridad que conlleva la organización de la Oktoberfest.

La gran afluencia de personas, en un momento en el que Alemania teme ser víctima de nuevos ataques terroristas, obliga a poner en marcha un gran dispositivo tanto policial como de seguridad privada que hace temblar las arcas públicas.

El pasado año, en su edición número 183, la Oktoberfest arrancó entre estrictas medidas de seguridad que contemplaron el despliegue del doble de efectivos policiales respecto a años anteriores.

Además, por primera vez, el predio donde se ubican las carpas del Oktoberfest estaba completamente vallado y los visitantes, que fueron sometidos a estrictos controles en los puntos de ingreso, no podían ingresar al recinto con mochilas o bolsos de gran tamaño.

Sobre los festejos todavía sobrevolaba la sombra del tiroteo de un joven desquiciado que causó la muerte de nueve personas y tuvo a Múnich en vilo durante todo un día y dos atentados perpetrados por refugiados en localidades de la región.

La Oktobertfest se celebra entre finales de septiembre y principios de octubre en Múnich. Está considerada como la fiesta popular más grande del mundo. A ella acuden anualmente más de seis millones de personas provenientes de todos los rincones del planeta.