La decisión supone un giro relevante en la política sanitaria estadounidense al plantear nuevas vías para el desarrollo de tratamientos innovadores en salud mental, un ámbito marcado por la alta demanda y la falta de soluciones eficaces para determinados pacientes.
EEUU abre la puerta al uso terapéutico de sustancias hoy consideradas ilegales
Impulso regulatorio para nuevas terapias
La orden ejecutiva establece directrices para que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) facilite el acceso de investigadores a sustancias como el LSD, la psilocibina y la ibogaína, actualmente clasificadas como drogas ilegales en el país.
Trump defendió que estas reformas buscan “acelerar drásticamente el acceso a nuevas investigaciones médicas”, subrayando que podrían tener un impacto relevante si se confirma su eficacia en ensayos clínicos.
En este contexto, la normativa también promueve la coordinación entre la FDA y la agencia antidrogas para otorgar permisos especiales a médicos e investigadores en entornos terapéuticos controlados.
La Casa Blanca plantea vías rápidas para aprobar tratamientos con psicodélicos
Financiación y programas piloto en estados
La iniciativa incluye una dotación aproximada de 46 millones de euros (equivalente a unos 50 millones de dólares) procedentes de fondos ya existentes del Departamento de Salud, destinados a apoyar programas estatales centrados en el uso de psicodélicos para enfermedades mentales graves.
| Concepto | Importe |
|---|---|
| Fondos para investigación y programas estatales | 46 millones € |
| Sustancias incluidas | LSD, psilocibina, ibogaína |
| Enfoque | Uso terapéutico controlado |
Además, la orden contempla el desarrollo de programas específicos dirigidos a colectivos como los veteranos con trastorno de estrés postraumático, uno de los grupos con mayores tasas de suicidio en EEUU.
Los veteranos con estrés postraumático, entre los principales beneficiarios potenciales
Revisión legal y aceleración de aprobación
El texto también ordena al fiscal general y al Departamento de Salud revisar el estatus regulatorio de las sustancias psicodélicas que superen con éxito los ensayos clínicos de fase 3.
El objetivo es reclasificarlas rápidamente para permitir su uso médico en el menor tiempo posible, siempre bajo supervisión sanitaria.
Trump insistió en que estos tratamientos experimentales “han demostrado potencial para transformar la vida” de pacientes con depresión grave y otras patologías mentales, aunque su aplicación dependerá de los resultados científicos.
La medida abre un nuevo escenario en la política de salud pública estadounidense, al combinar investigación, regulación flexible y financiación para acelerar la llegada de terapias innovadoras al sistema sanitario.






