El tapering y los mercados financieros

Alejandro Narváez Liceras, es Doctor en Ciencias Económicas por la UAM de Madrid y Profesor Principal en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Alejandro Narváez Liceras, es Doctor en Ciencias Económicas por la UAM de Madrid y Profesor Principal en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

En los últimos meses ha sonado con fuerza una palabra desconocida para la mayoría de los mortales, aunque no tanto en los mercados financieros. Se trata del tapering(estrechar, atenuar), que no es más que la retirada progresiva de los estímulos monetarios (inyección de dinero a la economía) llevada a cabo por los bancos centrales, principalmente, desde la crisis financiera de 2008. Estos bancos también son conocidos como “el banco de los bancos”, el banco emisor (fabricante) del dinero que hay en circulación y el encargado de “mantener” la estabilidad de precios de una economía.

Como crean dinero los bancos centrales

Para crear dinero el banco central debe adquirir o aumentar activos, es decir, crear base monetaria. Si el banco central quiere crear más dinero para “inyectar” a la economía, debe respaldarlo previamente con algo. A este proceso, previo a la impresión de billetes, se le conoce como “creación de base monetaria”, que consiste en aumentar los activos del banco. Hay varias formas de hacerlo: aumentando la cantidad de oro y divisas que posee el banco central, comprando deudas (bonos públicos y privados), o con operaciones REPO como hace habitualmente el Banco Central de Perú.

La pandemia desatada por el Covid, hundió la economía global como nunca antes en el último siglo. Las respuestas de estímulo monetario y fiscal para salir de la crisis económica no tuvieron precedentes. Los bancos centrales se lanzaron al mercado con el mensaje de que hay dinero infinito por medio del QE, quantitative easing (flexibilidad cuantitativa o política monetaria no convencional), que consiste en crear dinero de la nada, destinado a comprar deudas y subvencionar todo aquello que haga falta. El balance de los bancos centrales había alcanzado hasta 25 trillones de dólares entre 2020 y 2021.

Los bancos centrales de Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, Reino Unido, Canadá, entre otros, decidieron sacar toda la maquinaria financiera para inyectar a la economía desde marzo de 2020 el mayor “oxígeno” posible. Esa batería de medidas tenía como objetivo fundamental colocar liquidez (dinero fresco) al sistema a través de un programa de compras masivas de bonos soberanos, bonos hipotecarios, bonos corporativos, bonos basura, subvenciones a determinados sectores económicos y entregas de dinero directa a ciudadanos, como se dio en Norteamérica.

El Banco Central de los Estados Unidos (Fed, por sus siglas en inglés), duplicó su balance en 2 años desde los 4,1 billones de dólares que tenía en enero de 2020 a 8,9 billones que tiene actualmente y equivale al 38% del PBI de ese país. Entre tanto, el balance del Banco Central Europeo (BCE), alcanza el 82% del PBI de la zona euro, frente al 134% del Banco de Japón (véase Bloomberg). El BCE, sigue con sus políticas monetarias expansivas (comprando deudas) previstas hasta junio próximo, y a partir de ahí subirían las tasas de referencia, aun cuando la inflación en la zona euro está en máximos históricos. Se estima, que el 80% de dólares que circula actualmente por el mundo, fue creado en los últimos dos años (marzo de 2020 – 2021), es decir, el equivalente a 8,6 billones de dólares.

La directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional (FMI) Kristalina Georgieva, dijo hace muy poco, que hay demasiado dinero en circulación en los mercados desde el 2020, producto de la ilimitada impresión de billetes por los bancos centrales, lo que ha generado una inflación global. Admitió, que no hubo suficiente reflexión sobre las consecuencias de la expansión monetaria puesta en marcha por los bancos. Es decir, la emisión salvaje de dinero no es neutra, tiene sus consecuencias, y las estamos viendo.

Por qué el tapering

Como consecuencia de la masiva compra de bonos (activos financieros) por los bancos centrales, sus balances están fuertemente inflados. El tapering lo que busca, es reducir dichos balances, lo cual significa retirar dinero del mercado de manera gradual o progresiva (o «drenarlo», como se dice en los mercados). Y hay varios caminos para hacerlo: 1) vender parte de sus activos o bonos que están en los balances, 2) no renovar los bonos cuando llegue su vencimiento, y 3) ambas cosas a la vez (no son incompatibles). El problema es cómo pueden afectar estas medidas a los mercados financieros. En cualquier caso, todo dependerá del ritmo al que se haga.

Pero, el tapering también significa retirar los estímulos monetarios, es decir, una reducción de la oferta monetaria, o mejor aún, un menor aumento de la oferta monetaria mensual con respecto al ritmo de expansión que se venía dando entre marzo de 2020 y el 2021. Mejor dicho, supone reducir la compra mensual de bonos o deudas por parte de los bancos centrales, con lo cual, se rebaja los niveles de liquidez en el sistema, y todo ello, orientado a combatir la inflación galopante. Para alcanzar este último objetivo, también se pondrá en marcha subida de tasas, que están actualmente en mínimos.

La Fed, tiene previsto reducir su balance en 95,000 millones de dólares cada mes a partir de mayo, dejando que se venzan los bonos soberanos por 60,000 millones de dólares y 35,000 millones de dólares de bonos hipotecarios. Probablemente, es poco, si tenemos en cuenta los 8,9 billones de dólares que tiene como activos en su balance. Su principal objetivo es controlar la inflación galopante de 8.5% reportado a marzo último y eso implica, subidas más agresivas de tasas y poner en marcha el tapering.

Por su parte el BCE se ha fijado el tercer trimestre para poner fin al programa de compra de deudas y, a partir del cuarto trimestre de este año habría subidas graduales de tasas, que están ahora mismo en 0%. Luego veremos cómo reaccionan los mercados de valores. En cambio, el Banco Central de China va en sentido contrario. Está empeñado en evitar la desaceleración de su economía, para lo cual ha anunciado recortes adicionales de tasas referenciales (actualmente en 3.7%), una expansión crediticia y reducción de impuestos, entre otras medidas. Sin embargo, estos planes pueden alterarse si el conflicto Rusia – Ucrania se extiende por más tiempo.

El tapering y los mercados financieros

La pregunta sería, ¿Quién o quiénes son los beneficiados de la política monetaria expansiva de los bancos centrales? Si nos fijamos en la evolución histórica de los principales índices de la bolsa de Nueva York, vemos que en los últimos años hay una correlación positiva entre el índice S&P500 y el aumento del balance de la Fed. Ocurre algo parecido y aún mejor, con el índice Nasdaq y el Dow Jones Industrial.

Por lo tanto, una reducción de los balances y una fuerte subida de tasas de referencia, podrían tener efectos negativos en los mercados financieros, principalmente, de renta variable (bolsa de valores). Y, dado que estos mercados están fuertemente integrados globalmente, las decisiones de la Fed y de los otros bancos centrales, tendrán efectos negativos en las bolsas de todo el mundo. Como dice el viejo dicho: si la Fed estornuda, el resto del mundo se resfría.

Si miramos la historia, después del tapering que se puso en marcha en el 2013 en los Estados Unidos, vino el temor y la ansiedad en los mercados, lo que dio lugar a una caída de las bolsas de valores, la rentabilidad de títulos de renta fija (bonos) subió y el dólar salió fortalecido. Actualmente, con los anuncios de la Fed acerca del tapering y subida de tasas, el dólar se viene apreciando fuertemente, con respecto al euro y otras divisas.

Reflexiones finales

La inflación esta desbocada en todo el mundo y los bancos centrales harán lo único que saben hacer, subir (o bajar) tasas o precio del dinero, para frenar su avance y los que aún no lo han hecho, como el BCE, lo harán en cualquier momento. Los últimos datos de inflación, disparada en Estados Unidos, Europa y otros países, y la economía global en declive (véase el último informe del FMI) revelan que estamos al borde la estanflación (quizás ya estemos). Ante el dilema entre crecimiento e inflación todos los bancos centrales, excepto el chino, se han decantado por el último, aún a riesgo de entrar en recesión.

Uno de los riesgos más citados ante las numerosas subidas de tasas que se prevé en Estados Unidos, es el de qué pasará con los países emergentes. El endurecimiento de la política monetaria por la Fed, dará lugar a una mayor fortaleza del billete verde, lo cual puede significar un duro golpe para los países que tienen deudas en dólares.

Por último, la duda es, cómo de profunda será la crisis y como sortear lo que se nos viene encima. Sobre esto es lo que tenemos que reflexionar. No todas las crisis son malas. Desgraciadamente, los más débiles saldrán perjudicados. Si somos capaces de protegernos lo suficientemente bien de la crisis, también de ella surgen oportunidades de desarrollo personal, profesional, empresarial o de país.

Alejandro Narváez Liceras, es Doctor en Ciencias Económicas por la UAM de Madrid y Profesor Principal en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.