¿Que se vayan o que se queden?

Cuba La Habana capitolio

El Capitolio de La Habana

Alarmados algunos, indiferentes otros y resignados también en el banco de espera, lo cierto es que el auge migratorio en Cuba debería ser considerado ya como un problema o asunto de Estado, si es que esa categoría existiera en la isla.

No insistir tanto en las maldades del imperio, que son de las más variadas según las circunstancias, y ponerse a pensar seriamente qué hacer para atenuar ese flujo que, además de ser común en muchas naciones, en Cuba tiene sus características muy peculiares, autóctonas.

Y vuelvo a lo dicho en otras ocasiones, que la migración no es básicamente económica ni política como quieren hacernos ver los de aquí y los de allá. La razón está en una simbiosis de ambas: política económica que, por fortuna, está dando sus primeras tenues luces con esos jóvenes emprendedores.

Los empeñados en que con potentes consignas resolveremos el problema, deben ir cambiando su parecer acercándose más al día a día. Con consignas nos fuimos los muchachos de entonces a varias guerras en el continente africano. Sin embargo, algún día, si un censor me lo permite por la dureza de la frase, contaré con cuál de ellas hicimos la guerra en Angola y Etiopía.

Si en algún momento allá por los 80s del siglo pasado aquel llamamiento casi oficial fue ¨¡Que se vayan!¨,hoy habrá que pensar en cómo deben quedarse porque un joven profesional, un técnico y alguien que sepa cómo levantar una pared serán por igual de necesarios en una población que envejece a ritmo acelerado.