Las eléctricas aprovechan la subida de la luz para publicitar sus tarifas del mercado libre

Torre de electricidad

Las compañías están enviado mensajes a sus clientes de tarifas del mercado libre para recordarles que la subida de los precios mayoristas no les afecta en su recibo. La fuerte subida de los precios mayoristas de la electricidad, que han encadenado en las últimas jornadas cotas máximas de más de tres años, no afecta igual a todos los consumidores. Aquellos que tienen una tarifa de libre mercado y pagan la luz al precio fijado previamente el contrato con la compañía, no verán variaciones en su recibo, como están recordando las propias eléctricas a sus clientes en estos días, ‘aprovechando’ la temporada de precios disparados.
 
“Te recordamos que gracias a la tarifa que tienes contratada, el precio de la luz no sufrirá ninguna variación para ti”, es el tipo de mensajes que los clientes que no tienen tarifa regulada están recibiendo por parte se sus compañías eléctricas. Sin embargo, en cuanto se suavicen los precios mayoristas, las ‘ventajas’ para los consumidores con un coste estable se esfumarán.
 
El consumidor puede elegir entre dos tipos de tarifas: la de libre mercado, con un precio kilovatios-hora cerrado y fijado en el contrato con la compañía (cada empresa ofrece distintas tarifas), y la regulada o precio voluntario al pequeño consumidor (PVPC), que propone un precio distinto para el kW en función de la hora en base al precio mayorista.
 
En la factura de la luz, el precio de la electricidad tiene un peso cercano al 35%. Alrededor del 40% corresponde a los peajes y el 25% restante, al IVA y al Impuesto de Electricidad.
 
Según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que analizó el mercado entre julio de 2015 y junio de 2016, la regulada es la opción más barata para el pequeño consumidor, con un ahorro de 32 euros al año frente a las tarifas que ofrecen las eléctricas en el mercado libre.
 
Aunque depende del tipo de tarifa de libre mercado, ya que la diferencia entre la oferta más cara y la más barata roza los 200 euros al año para un pequeño consumidor, de acuerdo a los cálculos del ‘superregulador’.