Diferencias

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El Gobierno de Canarias acaba de dar una lección de respeto institucional al Ejecutivo de Artur Mas al aplazar su consulta sobre las prospecciones. El Gobierno de Canarias, integrado por Coalición Canaria (CC) y el Partido Socialista (PSOEC) acaba de dar una lección de respeto institucional de las leyes. Tenía el propósito de convocar una consulta para que los ciudadanos se pronunciasen en torno a la polémica que despiertan las prospecciones petrolíferas que se propone iniciar Repsol en sus costas. Una buena parte de la población se opone temerosa de que las prospecciones perjudiquen la imagen turística del Archipiélago, ellos consideran, y razones no les faltan, que su verdadero oro negro, del que viven muchos, es el turismo.

El Gobierno insular lo tenía todo preparado para que las urnas dijesen la última palabra sobre la concesión que, sin encomendarse a nadie que pudiese resultar afectado, como cabildos y ayuntamientos, había hecho el Gobierno de Mariano Rajoy. Todos los partidos políticos, salvo el PP con su líder y actual ministro de Industria, José Manuel Soria, a la cabeza, están en contra. Pero ante el recurso al Tribunal Constitucional anunciado por Madrid, el Ejecutivo Autonómico y su presidente, Paulino Rivero, desistieron.

Con mala cara, por supuesto, porque nunca es agradable que te corrijan y frenen las iniciativas, pero demostrando un ejemplar respeto a la Ley. Esperarán a que el Constitucional se pronuncie y entre tanto la consulta queda aplazada. La actitud de las autoridades canarias contrasta, ¡y cómo!, con la que están demostrando sus homólogas las catalanas ante la desautorización para organizar una consulta de corte secesionista.

El Gobierno de Artur Mas y sus palmeros lejos de aceptar las leyes que rigen para todos, no han cesado en la búsqueda de subterfugios para escaquearse de su cumplimiento. Ignoro, viendo el ejemplo que dan sus autoridades, con el presidente de la Generalitat al frente, cómo los catalanes de a pie siguen pagando las multas de tráfico, haciendo sus declaraciones fiscales, mantienen el principio de respetar la propiedad ajena y hasta la obligación de circular por la derecha. Menudo ejemplo de futuro Estado ofrecen sus promotores.