Nuevo éxodo de cubanos comenzará por Nicaragua

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El profesor pregunta al alumno dónde está EEUU y este le responde que “tres países arriba de Nicaragua”.

Ya han comenzado en las redes sociales las sátiras políticas en torno a la inesperada decisión de las autoridades sandinistas de otorgar libre visado desde el pasado día 22 a los cubanos que, en mayoría, iniciarían la ruta Nicaragua-Honduras-Guatemala-México con la intención de llegar a la frontera estadounidense.

Oficialmente, el gobierno de esa nación centroamericana lo ha supuesto de otra forma y ha argumentado en escueta nota que la decisión obedece a “la cantidad de solicitudes de hermanos ciudadanos cubanos con familiares en Nicaragua” y que obedece al objetivo de “promover el intercambio comercial, el turismo y la relación familiar humanitaria”.

En la actualidad, según fuentes de Managua, las familias de cubanos rondan las 900.

Ante la inminente avalancha de cubanos con mochilas y evidentes problemas en la frontera, ha sido el senador republicano y cubanoamericano por demás, Marco Rubio, el primero en poner el grito en el despacho del presidente Biden: “Esto es un acto hostil”.

Como que casi todo en esta vida no es de pura coincidencia, el presidente Daniel Ortega, luego de 14 años de probada fidelidad en el cargo más otros en relaciones personales, ha sustituido a su embajador en La Habana, el periodista argentino y nacionalizado nicaragüense, Luis Cabrera González, por su ministro asesor para políticas y asuntos internacionales, Sidharta Francisco Marín Aráuz.

Aunque es casi oficial, la corporación Cubanacán se alista para ofrecer viajes Habana-Managua, una operación que la suspicacia popular ha definido como “un Mariel aéreo” en alusión al puente establecido en 1980 cuando centenares de embarcaciones procedentes de Miami arribaron a ese puerto a 45 km al oeste de La Habana en busca de familiares.

No apreciar un nuevo y masivo éxodo es como negar que la tierra es redonda. Las razones para ello no resultan para nada muy difíciles de desentrañar.