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La obra social de las antiguas cajas se desploma un 64% desde el inicio de la crisis

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El año pasado las antiguas cajas destinaron 735 millones de euros a la obra social, frente a los 2.059 millones de 2008.

martes 31 de octubre de 2017, 07:00h

La crisis y reestructuración del sector de las antiguas cajas de ahorros ha tenido efectos dramáticos sobre el dinero que las entidades destinan a la obra social, con un desplome de un 64% respecto al importe que destinaban antes del estallido de la burbuja inmobiliaria. No obstante, de acuerdo con un estudio de HelpMyCash.com, la cifra empieza a recuperarse poco a poco.

El sector de las cajas de ahorros ha sufrido tal transformación que si en 2010 había 47 entidades en el registro del Banco de España, actualmente sólo existen dos, las pequeñas Caixa Ontinyent y Caixa Pollença, lo que equivale a la reestructuración de más del 99% del sector en volumen de activos medios.

El resto de entidades supervivientes traspasó su negocio a bancos de nueva creación y se transformó en fundaciones bancarias, cuya doble finalidad consiste en llevar a cabo la obra social que anteriormente fue desarrollada por las cajas de ahorros y gestionar la participación como accionistas en la entidad bancaria participada. Precisamente, la obra social era “la gran ventaja de las cajas”, puesto que una parte importante de sus beneficios se invertían en proyectos sociales, culturales, de educación, de protección del medio ambiente, etc., según señala HelpMyCash.com.

Pero la reestructuración no solo ha transformado el mapa financiero de España, sino que ha reducido y mucho las inversiones en obra social de las casi desaparecidas cajas de ahorro. En 2008 la inversión de las cajas fue de 2.059 millones de euros. Ocho años más tarde el importe reinvertido en la sociedad se había reducido un 64%.

En concreto, el pasado año se destinaron 735 millones a la obra social, que no obstante suponen un ligero incremento respecto a los 717 millones de 2015. La dotación de la obra social tocó suelo en 648 millones, y desde entonces ha rebotado un 13%.

De los 735 millones de 2016, casi la mitad se destinó al área de acción social, concretamente un 49% (debido al contexto socioeconómico de los últimos años, las mayores aportaciones se han hecho en esta área), seguida de cultura y patrimonio (19%), educación e investigación (13%), medio ambiente (8%), desarrollo local y creación de empleo (7%), y deporte y ocio (4%), según la memoria anual de la CECA.

En total, en 2016 se llevaron a cabo más de 100.000 actividades, de las que disfrutaron unos 31 millones de usuarios. Aunque la cifra es elevada, entre 2006 y 2010 se desarrollaron de media casi 175.000 actividades al año y de hecho en 2008 se superaron los 200.000 millones. En cuanto al número de beneficiarios, los 31 millones del pasado año se quedan muy lejos de los 162 millones de 2009 o de los 141 de 2008.

Por último, en 2016 los ingresos por actividades propias supusieron el 40,89% del total, un incremento interanual del 13%. La segunda fuente de financiación fueron los dividendos (31,98%), cuyo peso se ha reducido un 2%. Por detrás se situaron el uso del remanente de años anteriores (15,81%), las ayudas privadas, patrocinios y contratos (8,07%) y las subvenciones y ayudas públicas (3,25%).

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