No hay cobalto para tanto coche eléctrico

Coche eléctrico
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Nadie quiere quedarse fuera del esperado ‘boom’ del coche eléctrico: hasta el fabricante de armas ruso Kalashnikov ha presentado su propio vehículo ‘limpio’ con el que pretende plantar cara a Tesla. Las ventas de estos automóviles han tocado un nuevo récord, sin embargo, su expansión cuenta con un importante obstáculo, la escasez de los metales necesarios para fabricar las baterías que incorporan.

En 2017, el número de coches eléctricos e híbridos enchufables aumentó un 54%, hasta superar los tres millones en todo el mundo. La cifra se dispara cada año, lo que, como ha advertido en un reciente informe la Agencia Internacional de la Energía (AIE), ha provocado que ya que existan “problemas de suministro de los elementos básicos que componen las baterías, como el níquel, el litio y el cobalto”.

Los riesgos son especialmente importantes en el caso del cobalto, ya que casi el 60% de la producción mundial de cobalto se concentra en la República Democrática del Congo, país sumido en una eterna guerra civil. Las reservas del mineral se encuentran además en minas en las que abunda el trabajo infantil.

Hasta hace unos años, el cobalto se usaba principalmente para teñir de azul oscuro las cerámicas, pero ahora está presente en muchos de los productos más populares, desde teléfonos móviles hasta incluso turbinas eólicas. Los vehículos eléctricos, con baterías mucho más grandes que las de los ‘smartphones’, requieren gran cantidad de este material, hasta mil veces más que un iPhone.

“Incluso teniendo en cuenta los desarrollos en curso en la química de la batería, se espera que la demanda de cobalto para los vehículos eléctricos sea entre 10 y 25 veces mayor que los niveles actuales para 2030”, señala la AIE. El temor a quedarse sin este ‘nuevo petróleo’ necesario para las baterías de sus productos, está desencadenando una auténtica ‘guerra corporativa’ para poder garantizarse el mayor suministro posible; compañías como Apple o Volkswagen han empezado a suscribir acuerdos directamente con compañías mineras.

La situación está además disparando los precios tanto del cobalto como del litio. Este último metal se encareció un 30% el año pasado, mientras que el precio del cobalto se ha disparado un 150% entre septiembre de 2016 y julio de 2018, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). El organismo internacional teme que la escasez y el encarecimiento del litio y el cobalto desencadenen una ralentización de la expansión de los coches eléctricos.

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