La crisis resucita los timos a través de Internet

En toda crisis, no faltan oportunistas y estafadores que buscan aprovecharse de la necesidad ajena, y, en especial, de la esperanza de hallar una solución inmediata a los problemas. La precaria situación económica ha resucitado los tradicionales timos y estafas, con una pátina de modernidad, gracias a las nuevas tecnologías que permiten el acceso a un amplio catálogo de víctimas en todo el mundo.

El correo electrónico ha resultado ser una herramienta muy útil para estos fines. Proporcionan una engañosa imagen de intimidad, y permiten crear la ilusión de que el mensaje va dirigido personal y exclusivamente a cada usuario.

Los mails en los que alguien desconocido se dirige personalmente al usuario para solicitar ayuda con alguna cuestión financiera que no puede solventar por sí mismo (por imposibilidad física o legal), a cambio de una remuneración, son frecuentes. Para dar una impresión de mayor veracidad, recogen nombres y direcciones difícilmente comprobables, en especial para gente con escasos conocimientos informáticos.

En estos correos, el timador solicita una rápida respuesta a una dirección determinada, la aportación de datos personales y, eventualmente, datos bancarios que permiten llevar a cabo esta versión moderna del timo de la estampita.

Siempre la misma historia

No faltan blogs y foros que recogen cientos de estos correos. En ocasiones, un mismo nombre y dirección electrónica se repiten con diferentes mensajes y un trasfondo común.

Es el caso de la viuda Rosemary Jones, de Costa de Marfil, que solicita nuestra ayuda para emplear la fortuna acuñada por su marido para buenos fines cristianos, pues ella está enferma y no puede hacerlo. En ocasiones, ofrece premiar la ayuda de la víctima con el 30% del dinero que pondrá en sus manos y que, por supuesto, no existe.

A veces, una búsqueda rápida de la dirección de correo que remite el correo, desde una organización o entidad claramente reconocible, redirige a decenas de resultados falsos.

No son, ni mucho menos, los únicos ejemplos. También la actualidad se pone al servicio de los timadores en ocasiones. Hace pocas semanas saltaron a los medios los mails de familiares de ex dirigentes árabes que necesitaban poner a salvo fuera de su país sus fortunas, y premiaban a sus “colaboradores” con sustanciosas riquezas inexistentes. Por tanto, aviso a cibernavegantes: las soluciones milagrosas a la crisis salen caras.