“¿Minas? No, gracias”

WWF
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email

La controversia que ha provocado el que una multinacional pretenda construir en Salamanca la única mina de uranio a cielo abierto de Europa o la polémica suscitada por el proyecto de abrir una mina de litio a las puertas de Cáceres es sólo la punta del iceberg de lo que Ecologistas en Acción califica como la “epidemia de minería” que padece España.

Al calor de la crisis económica y con el respaldo de las administraciones públicas –que valoran la inversión económica que suponen estas nuevas explotaciones y su incidencia en la creación de empleo- se ha producido un boom minero que está siendo amparado por una ley preconsticional, la Ley de Minas del 73, una norma que según Ecologistas “da todo tipo de facilidades a las empresas mineras, al margen de consideraciones medioambientales, sociales, e incluso por encima del derecho de propiedad”.

El hecho de que España está en el punto de mira de los grupos mineros extranjeros se pone de manifiesto en el elevado número de permisos otorgados por los gobiernos autonómicos durante los últimos cinco años para explotar yacimientos de cobre, zinc, plomo, cadmio, wolframio uranio, oro y plata. Obviando que algunos estos proyectos los han solicitado compañías mineras muy cuestionadas. Hay que recordar que la nueva mina que se pretende abrir en Sevilla sería gestionada Cobre las Cruces (CLC) que fue condenada en 2016 que contaminar con arsénico un acuífero cuyas aguas se utilizan para el consumo humano.

Pero ¿qué está provocando esta resurrección de la minería? Ecologistas explica que esta lluvia de solicitudes de apertura de nuevas explotaciones se debe a la gran subida del precio de los metales, metales que cotizan al alza o con grandes expectativas de demanda.

Otra causa de este fenómeno son los avances tecnológicos que facilitan la extracción de los metales, así como es el abaratamiento de los movimientos de tierras, lo que hace que las nuevas explotaciones mineras que se plantean son, en su mayoría, a cielo abierto, lo que siempre conlleva un enorme impacto ambiental y social.

Remarcando que todo ello se ve favorecido por la Ley de Minas vigente, probada durante el franquismo, y que todavía no se ha modificado y que, a su juicio, favorece a las empresas mineras frente al medio ambiente y los intereses de las poblaciones locales.

Respuesta ciudadana

Sin embargo, esta avalancha de proyectos ha suscitado una reacción en los vecinos de los enclaves afectados, con la que quizá no contaban las empresas: una oleada de movilizaciones y protestas que en muchos casos están encabezando los propios ayuntamientos. Una respuesta ciudadana que se ha organizado mediante la creación de plataformas contra estas minas, que en algunas comunidades autónomas, como Castilla y León incluso se han unido para tener más fuerza. Unas reacción que ya ha comenzado da dar sus furtos ya que el pasado mes de febrero el Ayuntamiento de Cáceres paralizó los trabajos de la mina de litio..

Ecologistas en Acción informa que ya ha presentado alegaciones a nuevas explotaciones mineras en Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura, Castilla y León, Galicia, Cantabria y Aragón, pero el número de proyectos es muy elevado, por lo que la organización ecologistas anima a administraciones, asociaciaciones y particulares a imitarles y hacer lo mismo contra los nuevos proyectos que se pretendan llevar a cabo en su localidad o región.

Para ello, ha preparado un modelo de alegación tipo que pone a disposición del conjunto de la sociedad, para que aquellas entidades y particulares que lo deseen presenten alegaciones en concreto a los permisos de investigación mineros.

Esta alegación tipo, en la que se incluyen las correspondientes instrucciones y explicaciones para complementarla por cualquier entidad, incluyendo ayuntamientos y asociaciones, y también por particulares.