El Tesoro Público ha estrenado el calendario de emisiones de deuda de junio y lo ha hecho con una subasta de títulos a medio y largo plazo. La institución ha logrado captar más dinero de lo que había previsto y ha conseguido reducir el interés que paga a los inversores interesados en el dos años. En cambio, se ha visto obligado a elevar la rentabilidad a tres y diez años.
El organismo dependiente del Ministerio de Economía ha captado 4.023 millones de euros entre los tres tipos de deuda que ha emitido. Por tanto, ha superado de largo su objetivo: colocar entre 3.000 y 4.000 millones. En deuda a dos años ha adjudicado 1.527 millones de euros, mientras que en títulos a tres años ha captado otros 1.009 millones. Los otros 1.487 millones los ha conseguido vendiendo papel a diez años.
El Tesoro ha pagado un interés medio del 1,9% por los bonos que vencen el 31 de marzo de 2015, frente al 2,275% que pagó por esa misma deuda el 21 de marzo, la última vez que la subastó. En cambio, ha ofrecido una rentabilidad del 2,706% por el papel que caduca el 30 de julio de 2016, por encima del 2,442% del 23 de mayo. En el caso de la deuda a diez años (los títulos emitidos hoy vencen el 31 de octubre de 2023), se ha pagado un interés del 4,517%.
Además, los inversores han pedido al Tesoro casi 10.700 millones de euros, más del doble de lo que ha adjudicado finalmente. Esto significa que el ratio de cobertura de la emisión ha sido de 2,65 veces. La cifra está en línea con la tendencia habitual del organismo, que suele vender la mitad o menos de la cantidad que le piden los inversores.







