Gamesa es en lo que va de año uno de los valores más pujantes de todo el parqué madrileño, con alzas acumuladas próximas al 80%. Una tendencia alcista que este martes, al cotizar sus cuentas del primer trimestre del año se toma un respiro con caídas de hasta el 1,5%. Y es que, pese a la mejora de negocio, no ha sido capaz de cumplir con las perspectivas más halagüeñas del mercado.
En los tres primeros meses del año, Gamesa alcanzó un beneficio neto de 7 millones de euros. Una cifra que los analistas de fundamentales celebran en cualquier caso al compararla con las pérdidas por 19 millones de euros que la vizcaína arrastró en el mismo periodo de hace un año. Eso sí, no incluye dos millones de euros de gastos extraordinarios derivados del amplio programa de reestructuración en que está inmersa la renovable.
A cierre del primer trimestre, el resultado operativo neto o Ebit sin extraordinarios también regresó a números verdes: 22 millones de euros frente a pérdidas de 14 millones de euros un año antes. Sin embargo, el punto que menos ha gustado a analistas inversores es la ralentización que se ha constatado en la llegada de nuevos pedidos, que tan solo han alcanzado una potencia equivalente de 228 megavatios.
Pese a que Gamesa ha defendido que este ritmo parece haberse recuperado ya en el mes de abril y que será capaz de cerrar el presente ejercicio 2013 con una cartera nueva den entre 1.800 y 2.000 megavatios, el escepticismo se ha impuesto hoy en la negociación de las acciones de la compañía. Unos títulos que se habían apuntado un especial rebote desde que la semana pasada el presidente de la renovable, Ignacio Martín, anunciase un «futuro prometedor» para la compañía en una concurrida junta de accionistas, especialmente atenta al análisis del plan estratégico con objetivo en 2015.
Este martes, el volumen de negociación en Gamesa se mantenía en línea con su media anual. UBS, Merrill Lynch y Banco Espírito Santo se colocaban como los gestores más activos del lado de las compras, mientras que BBVA, Renta 4 y BPI se hacían con los saldos netos vendedores más abultados. Por su parte el angloasiático HSBC mejoraba el precio objetivo de la energética hasta los 3,15 euros desde los 2,30 unitarios que marcaba hasta ahora y que su gráfica ya había rebasado hace tiempo.







