Colonial cede un 4% en Bolsa tras vender un edificio a los antiguos dueños del Windsor

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Los inversores quieren más detalles sobre la última operación inmobiliaria de Colonial. Así se lo parece a los expertos a juzgar por el desplome bursátil del 4% que han llegado a anotarse este jueves las acciones de la ‘ladrillera’ tras haber informado sin muchos pormenores de la venta de uno de sus edificios más emblemáticos a los antiguos dueños de la desaparecida Torre Windsor de Madrid.

En esta ocasión, el emblemático inmueble del que Colonial ha decidido deshacerse para aligerar su endeudado balance ha sido el edificio de oficinas sito en el número 27 de calle madrileña Agustín de Foxá. El mismo cuenta con una superficie de 6.965 metros cuadrados, destinados a oficinas en su gran mayoría, junto a espacios para comercios minoristas y 61 plazas de aparcamiento. Sin embargo, el mayor atractivo del edificio se encuentra en su proximidad a la Estación de Chamartín, para cuyo área de influencia se ha diseñado un ambicioso proyecto de reconversión y mejora urbanística.

La compradora del 27 de Agustín de Foxá ha sido la sociedad New Windsgroup, controlada por la familia Reyzábal, viejos conocidos del ‘ladrillo’ madrileño que en los últimos meses parecen haber retomado su actividad compradora animados por el cierre de otras grandes operaciones inmobiliarias en Madrid y Barcelona. Prueba de la trayectoria de los Reyzábal es que han contado en su enladrillada cartera con inmuebles tan conocidos como el Windsor, desafortunada presa de un voraz incendio en febrero de 2005.

Fuentes del mercado apuntan a que la venta podría haberse cerrado por 16 millones de euros a favor de Colonial. No obstante, la falta de claridad al respecto y, sobre todo, detalles sobre la deuda asociada al inmueble parecen no sentar bien en el parqué. Los analistas destacan que la falta de información sobre la venta del edificio contrasta con los muchos anuncios que acompañaron la venta del afamado Hotel Mandarin Oriental de París precisamente a sus propios gestores.

Algunas voces apuntan a que Juan José Brugera, presidente de Colonial, podría haber buscado en esta operación un movimiento maestro para cerrar 2012 con unas cifras relativamente amables para la cotizada frente a la atonía que arrastra de largo el sector inmobiliario en el país. La contraparte, los antiguos dueños de la Torre Windsor, habrían estado asesorados en el proceso por Knight Frank, Chamartín Abogados y Gleeds.

Este jueves, los protagonistas del castigo bursátil a Colonial eran los brókeres de Banesto, BBVA y Ahorro Corporación Financiera -el corredor de Bolsa de las cajas de ahorros españolas-, que lideraban las posiciones en el lado vendedor de la ventanilla. Mientras tanto, los que acumulaban saldos netos compradores más abultados eran Renta 4, Interdin Bolsa y CaixaBank. El volumen de negocio se mantenía por debajo de su media anual, lo que indicaba poca actividad especulativa sobre sus acciones.

Algo poco habitual en Colonial, especialmente en estos últimos tiempos. La inmobiliaria está controlada por varios bancos nacionales y extranjeros, por lo que ha sido blanco frecuente de rumores sobre una posible OPA de exclusión por parte de éstos, a ejemplo de lo ocurrido en Metrovacesa. A pesar de las dificultades de la operación y la escasa credibilidad conferida a estos rumores por los analistas, la especulación se ha hecho fuerte en la cotizada en las últimas semanas. Entre los accionistas de referencia de la volátil y bajista ‘ladrillera’ figuran Goldman Sachs, Commerzbank, Crédit Agricole, Banco Popular, CaixaBank y el Tesoro británico, como herencia del nacionalizado Royal Bank of Scotland (RBS).