Melchor, Gaspar y Baltasar en terapia intensiva

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Hasta tanto no se logre revertir la pirámide, y en ello están las autoridades económicas cubanas, le va mejor con la billetera a quien domine un oficio y no una profesión. Aunque ello no sea solo significativo en la isla, sino en países del primer mundo, suele suceder que aquí cobra un matiz especial porque desde hace varias décadas, por ejemplo, un médico vende dulces para sobrevivir y un dulcero alterna como enfermero cuidador de ancianos.

Y este el caso de un joven dedicado en carácter privado y no oficial, a reparar ruedas o “gomas” de vehículos que se han “ponchado” o “pinchado” como se le conoce en otros lugares de este mundo.

A esto, agregar que ha abrazado la religión católica con tanto énfasis o fervor que dios aparece lo mismo en el mágico proceso de recuperar un neumático a punto de inservible que en cualquier tema de conversación mientras el cliente aguarda por el servicio.

De tal modo que le ha inculcado a la pequeña hija esa maravillosa ilusión de los Reyes Magos. María del Mar escribió la carta y el pliego de solicitudes era tan extenso que el padre quedó literalmente como petrificado, impotente. Resulta que el esfuerzo de las autoridades está centrado en la alimentación e insumos anti pandemia y no en la juguetería china. La respuesta ni tan siquiera hizo escala técnica en la mente.

-Hija, los Reyes no vendrán este año porque tienen la Covid.

Algo resentido por el acto de mentir, tuvo el consuelo de que el cura párroco de su comunidad, en condición de cliente, tuviera que acudir a por sus servicios. Le contó lo sucedido al padre. El de la sotana entrelazó las manos a la altura de la cintura para mirar brevemente hacia los cielos y después anunciarle con rigor eclesiástico:

-Hiciste bien, hijo. No hay pecado… ¿Cuánto te debo ahora con los nuevos precios?

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