Cambio Climático

María Neira: «La mejor vacuna contra el cambio climático es frenar la combustión de combustibles fósiles»

Neira ha alertado de que esta combustión contribuye "tanto al cambio climático como a la contaminación del aire, que es responsable de más de siete millones de muertes prematuras al año".

María Neira, directora de Salud Pública y Determinantes, Ambientales y Sociales de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
María Neira, directora de Salud Pública y Determinantes, Ambientales y Sociales de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS)

La directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), María Neira, ha resaltado que la «mejor vacuna» contra el cambio climático sería atajar los factores responsables del calentamiento global, sobre todo los combustibles fósiles.

«La mejor vacuna que tenemos hasta el momento contra el cambio climático sería frenar las causas del calentamiento global, esencialmente la combustión de combustibles fósiles», ha comentado en la rueda de prensa de la OMS de este lunes, que se ha celebrado en la antesala de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2022 (COP27), que se inaugura este domingo en Sharm El-Sheikh (Egipto).

Neira ha alertado de que esta combustión contribuye «tanto al cambio climático como a la contaminación del aire, que es responsable de más de siete millones de muertes prematuras al año». «Si no atajamos las causas del cambio climático tendremos, o ya estamos teniendo en la actualidad, una crisis de salud global», ha apostillado.

Al respecto, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha hecho un llamamiento a los gobiernos para que «lideren una eliminación justa, equitativa y rápida de los combustibles fósiles y la transición a un futuro energético limpio».

En la COP27 los países evaluarán los avances para limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales, tal y como se estableció en el Acuerdo de París de 2016. «Cumplir ese objetivo tendrá enormes beneficios para la salud humana; no cumplirlo conlleva enormes riesgos», ha advertido Tedros.

En este contexto, ha recordado que el cambio climático «ya está afectando a la salud de muchas maneras, a través de fenómenos meteorológicos más frecuentes y extremos, más brotes de enfermedades y más problemas de salud mental».

Por ejemplo, ha expuesto que en el Gran Cuerno de África una combinación de sequía e inundaciones ha dejado a 47 millones de personas con hambre aguda, y 18 millones de personas han sido desplazadas.

«En la región del Sahel, en África Occidental y Central, la temperatura está aumentando 1,5 veces más rápido que la media mundial, y una combinación de inundaciones, sequías y conflictos está sobrealimentando una crisis alimentaria», ha agregado.

Además, Tedros ha alertado de que el cambio climático «está alimentando los brotes de cólera y dengue, y aumentando los riesgos de que surjan nuevos patógenos con potencial epidémico y pandémico».

«El cambio climático exacerba las enfermedades y la desnutrición, que tienen un efecto agravante. Las personas enfermas tienen más probabilidades de estar desnutridas, y las personas desnutridas tienen más probabilidades de enfermar y morir. La crisis climática es una crisis sanitaria», ha sostenido.

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