Macron se enfrenta a su primera huelga general después de presentar la reforma del trabajo

Cartel de Emmanuel Macron, presidente de Francia
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La reforma laboral de Emmanuel Macron ha sido presentada este jueves y ya tiene una huelga general convocada sobre sus espaldas. El sindicato CGT, que ya ‘incendió’ las calles contra la reforma de Hollande, ha convocado para el próximo 12 de septiembre una huelga general y decenas de movilizaciones en varios municipios de Francia.

El presidente de Francia no vive en la luna de miel que parecía iba a vivir tras su victoria en las pasadas elecciones generales. Su popularidad no ha hecho más que descender desde entonces y ahora se enfrenta a su primera huelga general, convocada solamente por CGT. Los otros dos sindicatos mayoritarios, Medef y CDFT, han plasmado su desacuerdo con la reforma laboral pero rechazan, por el momento, la convocatoria de la huelga.

Una reforma estilo Rajoy

La reforma laboral de Emmanuel Macron, para ser el considerado futuro de Europa, se parece bastante a la de Mariano Rajoy. Mayor flexibilidad, ergo, mayor facilidad de despido para las empresas y un deterioro de los derechos laborales. Todo ello unido a una previsión de recorte en la prestación por desempleo y las pensiones.

Una de las medidas más polémicas es el recorte de participación de los sindicatos en las negociaciones laborales. Esto es, la reforma de Macron individualizará la negociación, reduciendo el poder de unión entre trabajadores. Todas las negociaciones que se lleven a cabo en empresas de menos de 50 trabajadores podrán realizarse sin intermediación de los sindicatos.

Además, estas empresas no estarán obligadas a negociar sobre los convenios colectivos (acuerdos sectoriales).

Se hace en nombre de la flexibilidad y para facilitar la contratación, alejada del rigor burocrático francés. Sin embargo, los sindicatos como CGT aseguran que la única voluntad es recortar derechos a los trabajadores para, entre otras cosas, aumentar el margen de ganancias de las empresas.

Por otro lado, la reforma fija un techo para las indemnizaciones por despido improcedente, que hasta ahora se decidían en un organismo de arbitraje laboral. Del mismo modo, una modificación en la ley permitirá a las multinacionales afincadas en Francia despedir con mayor facilidad y menor coste a trabajadores.

Una reforma “ambiciosa, equilibrada y justa”

El primer ministro Édouard Philippe y el ministro de Trabajo, Muriel Pénicaud, han sido los encargados de presentar la reforma laboral, que deberá ser aprobada por el Parlamento después de que lo pase a trámite el Consejo de Ministros a finales de septiembre.

«Por supuesto, sabemos que las leyes laborales no son la causa principal del desempleo en Francia», ha asegurado Philippe, que aun así señala que el código laboral «a menudo es percibido como un obstáculo para la contratación, como un obstáculo para la inversión». Philippe considera la reforma como «ambiciosa, equilibrada y justa”.