Los Gobiernos empiezan a acaparar alimentos y ponen en riesgo el comercio mundial

agricultura centeno campo cereales
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email

No solo los consumidores han acudido en masa a los supermercados para llenar sus neveras ante la propagación del coronavirus, sino que algunos Gobiernos del mundo están haciendo lo mismo en un movimiento que podría desencadenar una crisis alimentaria global, según alertan los expertos.

Kazajistán, uno de los mayores productores de harina de trigo del mundo, ha prohibido las exportaciones de ese producto junto con otros, como las zanahorias, el azúcar y las patatas, según publica Bloomberg. Vietnam ha suspendido temporalmente los nuevos contratos de exportación de arroz. Serbia ha detenido el flujo de su aceite de girasol y otras mercancías, mientras que Rusia deja la puerta abierta a las prohibiciones de embarque y dice que está evaluando la situación semanalmente.

Por el momento, solo son un puñado de países, pero “estamos empezando a ver que esto ya está sucediendo – y todo lo que podemos ver es que el bloqueo va a empeorar”, señala a la agencia estadounidense Tim Benton, director de investigación en riesgos emergentes del think tank Chatham House.

Aunque los suministros de alimentos son amplios, los obstáculos logísticos pueden hacer más difícil que los productos lleguen, ya que el coronavirus desencadena medidas sin precedentes, pánico en las compras y la amenaza de crisis laborales.

Los gobiernos de todo el mundo están aplicando medidas restrictivas a los movimientos de los ciudadanos para evitar el contagio del virus, y esta política podría acabar extendiéndose a la política alimentaria, según Ann Berg, consultora independiente. “Se puede ver el racionamiento en tiempos de guerra, el control de precios y el almacenamiento doméstico”, avisa a Bloomberg.

Algunas naciones están aumentando sus reservas estratégicas. China, el mayor productor y consumidor de arroz, se comprometió a comprar más que nunca su cosecha nacional, aunque el gobierno ya tiene enormes reservas de arroz y trigo, suficientes para un año de consumo. Los principales importadores de trigo, entre ellos Argelia y Turquía, también han convocado nuevas licitaciones.

A medida que los gobiernos adoptan enfoques nacionalistas, corren el riesgo de perturbar un sistema internacional que se ha ido interconectando cada vez más en los últimos decenios. “Si los gobiernos no trabajan de forma colectiva y cooperativa para asegurar que haya un suministro global, si sólo ponen a sus naciones en primer lugar, puedes terminar en una situación en la que las cosas empeoren”, explica Benton.

El temor es que la compra frenética, junto con las políticas proteccionistas, acabe desembocando en un aumento de los precios de los alimentos, algo de lo que ya ha advertido la FAO.

“Si se entra en pánico al comprar en el mercado para la cosecha del próximo año, entonces los precios subirán, y a medida que los precios suban, los responsables políticos entrarán más en pánico”, resume Benton. “Sin el suministro de alimentos, las sociedades se quiebran totalmente”.