Lázaro se consolida sobre los escenarios

Lázaro
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Suenan bien estos Lázaro, la banda de Nieves Lázaro, antigua componente de J. F. Sebastian. Aunque, a veces, la masa sonora contundente y vigorosa tras la que se parapetan, pueda desvira la atención y ocultar el tesoro bien guardado de las melodías y las armonías vocales, que pugnan por hacerse oír.

Uno que es de línea clara y también tiene ya una edad, no acaba de encontrarle del todo la gracia a esa manía -que tampoco es de hoy- de sepultar las voces solistas en el fondo remoto de la mezcla. Sobre todo, cuando los textos tienen enjundia intención poética y el discurso parece coherente.

Pero es más una manía que una queja con fundamento. Lazaró tiene un puñado de buenas canciones que se defienden por si solas. Y que suele envolver en arreglos acertados y épicos, con reminiscencias de ese kraut rock setentero que ahora vive una segunda juventud, gracias a muchos grupos de hoy mismo.

La carrera de Lázaro, que dura ya casi cuatro años, ha contado desde el principio con el apoyo de Manuel Cabezalí, lider de Havalina, y uno de los músicos más personales de la escena madrileña. Cabezalí ha contribuido al desarrollo del grupo y ha producido los dos discos que la banda ha publicado hasta ahora.

El último de ellos, titulado ‘Soles y pingüinos’ apareció a finales del año pasado y le ha abierto al grupo un montón de puertas. Lázaro empezó casi como un proyecto personal e intransferible de Nieves, que hacía su música en el silencio de su casa por la noche y luego le daba cuerpo en el estudio con la ayuda de Cabezalí.

Ahora, sin embargo, son un cuarteto contudente y cohesionado que crecen a ojos vista sobre los escenarios. Además de Nieves, que canta y toca los teclados, en Lázaro militan también Rafael Revelles a las guitarras, Iris Banegas al bajo y Juanma Padilla a la batería. Una formación sólida que dará mucho que hablar.