La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha lanzado una advertencia clara sobre los riesgos que la guerra en Oriente Próximo puede suponer para la economía de la zona euro. En un contexto marcado por la volatilidad de la energía, el organismo mantiene la vigilancia sobre la evolución de la inflación.
El punto de partida, según Lagarde, es relativamente sólido, pero la evolución del conflicto será determinante para futuras decisiones de política monetaria.
El BCE advierte de que actuará si la inflación se aleja del objetivo del 2% de forma persistente
El BCE vigila el impacto de la guerra en la inflación
Lagarde ha señalado que el BCE intervendrá si la inflación se desvía de forma significativa y sostenida del objetivo del 2% a medio plazo. La institución considera clave evaluar la magnitud, duración y naturaleza del impacto antes de adoptar medidas.
La presidenta del BCE ha explicado que, aunque la política monetaria no puede reducir directamente los precios de la energía, sí debe evitar que esos incrementos se trasladen al conjunto de la economía mediante efectos indirectos como subidas salariales o expectativas inflacionistas.
Las subidas energéticas pueden trasladarse a la economía mediante efectos de segunda ronda
Señales de alerta y posibles respuestas
El organismo monetario presta especial atención a las señales tempranas de que el encarecimiento energético pueda convertirse en una inflación estructural. En ese caso, la respuesta del BCE sería más contundente.
Lagarde ha recordado que los tipos de interés actuales, situados en el 2%, se encuentran en un nivel neutral, es decir, no estimulan ni frenan el crecimiento económico. Además, ha destacado que las expectativas de inflación a largo plazo permanecen estables.
El BCE parte de tipos al 2% y expectativas de inflación aún estables
Escenarios económicos: del control al riesgo extremo
El BCE maneja distintos escenarios en función de la evolución de los precios de la energía y la duración del conflicto en Irán. En el escenario base, se prevé un entorno relativamente controlado, pero existen riesgos significativos al alza.
| Escenario | Precio petróleo (barril) | Precio gas (€/MWh) | Inflación 2026 | Crecimiento 2026 |
|---|---|---|---|---|
| Referencia | 90 dólares (≈83€) | 50€ | 2,6% | 0,9% |
| Adverso | 119 dólares (≈110€) | 87€ | 3,5% | 0,6% |
| Severo | 145 dólares (≈134€) | 106€ | 4,4% | 0,4% |
En el escenario más extremo, el precio del petróleo alcanzaría los 145 dólares por barril (aproximadamente 134€ por barril), lo que provocaría un repunte significativo de la inflación y una desaceleración más acusada del crecimiento.
El escenario severo prevé inflación del 4,8% en 2027 y crecimiento mínimo
El riesgo de repetir el shock inflacionario de 2022
Lagarde ha recordado el precedente reciente de 2022, cuando la inflación alcanzó el 8,4% tras la invasión de Ucrania, frente al 2,6% registrado en 2021. Este episodio sirve como referencia del impacto que puede tener un shock energético prolongado.
En los escenarios actuales, la inflación podría volver al 2% en 2027 en los casos más moderados, pero en el escenario severo se mantendría elevada, alcanzando el 4,8%.
El BCE insiste en que la evolución del conflicto y los datos económicos determinarán sus próximas decisiones, en un entorno donde la energía vuelve a situarse en el centro del riesgo inflacionario.







