La vida en “condiciones de explotación” de las trabajadoras del hogar

Oxfam Intermón exige que las políticas de reconstrucción garanticen los derechos laborales y la protección del salario

Oxfam Intermon

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Colectivos de trabajadoras del hogar denuncian las condiciones laborales de este sector. Según un informe de Oxfam Intermon el 32,5% de estas mujeres viven bajo el umbral de la pobreza y 1 de cada 6 sobreviviría con menos de 16 euros al día. Una situación que para asociaciones como Malen Etxea, Xiara y Servicio Doméstico Activo (SEDOAC) es “inadmisible”.

“Las trabajadoras del hogar están cargando con las desigualdades de este sistema: la falta de políticas de conciliación y la falta de políticas públicas para la atención de personas dependientes”, detalla la portavoz de Malen Etxea, Silvia Carrizo: “Todo esto se está salvando con la vida y los cuerpos de miles de personas que viven en condiciones de explotación”.

En datos de Oxfam, el 36% del trabajo de este colectivo de desarrolla en economía sumergida, lo que equivale a 2.600 millones de euros en salarios y 820 millones que pierda la Seguridad Social. Para la portavoz de SEDOAC, Carolina Elías, las que si cotizan en la Seguridad Social seguirían careciendo de “derechos básicos” como la prestación por desempleo, la negociación colectiva o la protección frente al despido. “Aunque se cotice, solamente se hace por enfermedad común y riesgo profesional y por ello el empleador paga menos dinero que si fuera para tener desempleo también”, matiza.

Para Elías la única explicación posible a esta situación es para abaratar el pago de la cuota a la Seguridad Social para los empleadores. “El beneficiario es el empleador y no la trabajadora. Es una injusticia”, califica la portavoz de SEDOAC: “No hay una voluntad política para cambiar esto. Los que votan son los empleadores y para quedar bien con ellos, se sigue explotando a las empleadas”.

Desde SEDOAC recuerdan que la mayor parte de las trabajadoras del hogar están cobrando 12 euros por hora u 8 o 10 euros si trabajan por horas. Dentro de ese dinero, estaría, a veces, incluido el pago de la Seguridad Social, lo que ocasiona que Elías se pregunte: “¿Cuánto le queda a la empleada?”. “Estas mujeres tienen jornadas laborales larguísimas para lograr al menos subsistir. Están sobreviviendo”, denuncia Elías.

Por su parte, la portavoz de Xiara, Teresa Rodríguez, considera que la labor de estas mujeres está mal pagada y que, en ocasiones, roza la gratuidad. “Las empleadas que trabajan en jornada completa cobran el salario mínimo, pero son las que menos. Hay muchas que tienen este tipo de jornada y no la cobran”, establece. Además, explica que la mayor parte de ellas son empleadas por horas, lo que les dejaría con 300 o 200 euros al mes. “Es una situación muy precaria”,  complementa.

Desde Xiara comentan que el despido en el sector es “libre”. “Les dicen que ya no las necesitan y las echan con el problema de que no tienen prestación por desempleo”, concreta su portavoz.

“En cualquier centro de trabajo la inspección es anónima, no se sabe quien la pide, en el caso de las trabajadoras del hogar sí. ¿Fue la lavadora quien solicitó la inspección de trabajo? No”, detalla la portavoz de SEDOAC, quien reconoce que las inspecciones de trabajo en el sector suelen acabar en despido porque el empleador sabe que la pidió su trabajadora y ésta queda desprotegida.

Para Carolina Elías la solución pasaría por hacer inspecciones masivas por bloques, pero que esto, por el momento, no es una realidad en España.

El caso de las empleadas internas

“Lo que es inadmisible en el siglo XXI es que estemos halando de personas que por su condición de trabajadora tienen limitada la libertad”, acusa la portavoz de Malen Etxea. Para ella, las trabajadoras internas no tienen derechos que si tendrían el resto de empleados del país: “Una trabajadora normal tiene derecho a una vida, a tener autonomía”.

Según Silvia Carrizo estas mujeres carecerían del derecho a la intimidad y a vivir su visa con sus propias redes sociales. “Estamos hablando de mujeres que tienen que incluso que dormir en la habitación de la persona que cuidan”, insiste.

“Se niega a la trabajadora la vida familiar y el poder descansar. Trabajan las 24 horas del día, 7 días a la semana”, recuerda Elías y añade que esto estaría empeorando la salud física y mental de estas mujeres. “Tienen jornadas laborales supuestamente de 12 horas, pero la realidad es que están 16 o 24 pendientes de las necesidades de una persona mayor”, explica la portavoz de SEDOAC.

Por causa de la pandemia del covid-19, muchas de las empleadas que estaban como externas han tenido que comenzar a trabajar como internas por miedo a un despido. “Se les están pidiendo este cambio para evitar que se contagien y se lo transmitan a la familia. En ningún otro trabajo te piden que te quedes a dormir en la oficina para que no contagies al jefe. Para colmó no se les están reconociendo esas horas extra”, concreta Elías.

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