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La UE constata de la mejora de la economía, pero observa vientos en contra importantes

El comisario de Economía, Paolo Gentiloni

El comisario de Economía, Paolo Gentiloni

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La economía de la Unión Europea (UE) se está recuperando más rápido de lo previsto, pero atisba nubes importantes en el horizonte, como el repunte de los casos de COVID, la subida de los precios de la energía -que está provocando un alza importante de la inflación-, y los cuellos de botella en algunos sectores como el automovilístico que está lastrando la producción.

Respecto a España la Comisión prevé un crecimiento del PIB del 4,6% este año, 5,5 en 2022 y 4,4 en 2023. La inflación será en nuestro país del 2,8 este año, 2,1 el próximo y 0,7 en el siguiente. También se prevé una reducción del paro que pasará de una tasa del 15,2 actual al 14,3 en 2023 y 13,9 en 2023. Y, finalmente, también se calcula una reducción del déficit (8,1 en 21; 5,2 en el 22 y 4,2 en el 23). Cifras que van a menor ritmo que otros países de la UE.

Los representantes de la Comisión fueron prudentes sobre la evolución de la pandemia, aunque creen “que no repercutirá tan gravemente como en el pasado” según Paolo Gentiloni, comisario de Economía. El vicepresidente Valdis Dombrovskis considera que la inflación será puntual hasta que se ajuste de nuevo la oferta y la demanda que prevén que será el año próximo. De hecho, se anuncia que alcance su máximo en el cuarto trimestre de este año y que a partir de ahí inicie un descenso.

Sobre el mercado de trabajo el comisario Nicolás Schmit, que iniciará mañana una visita oficial a España, alertó de nuevo sobre las dificultades de los jóvenes para incorporarse al mercado de trabajo “lo que puede provocar un problema estructural” y advirtió sobre la necesidad de poner en marcha programas que faciliten el acceso al trabajo de ese colectivo. España es uno de los países con un paro juvenil más alto.

De acuerdo con los datos facilitados hoy la UE recuperó el nivel de producción pre-pandémica durante el verano y los indicadores mantienen una mejora constante de las previsiones, salvo que la situación empeore por alguno o varios de los problemas que subsisten. En ese sentido los comisarios insistieron en la logística -se han encarecido notablemente los transportes- y la producción de materias primas y de microprocesadores que están estrangulado determinadas actividades industriales.

Los precios de la energía también son un nubarrón importante para la UE puesto que están empezando a lastrar la recuperación y disparando la inflación, aunque con efectos diferentes según cada país. No obstante, para el conjunto de la UE se prevé un crecimiento notable (5% en 2021, 4,3% en 2022 y 2,5% en 2023) que están un poco por encima de las previsiones anteriores. En la misma sintonía las condiciones del mercado de trabajo han mejorado en líneas generales (se crearon 1,5 millones de puestos este año) y la tasa de desempleo está prácticamente como en 2019. El informe avanza que empiezan a surgir focos de escasez de mano de obra en determinados países y en actividades económicas que han experimentado un crecimiento importante este año. La previsión es que en 2023 la tasa de paro sea del 6,5% en el conjunto de la Unión, aunque algunos países como el caso de España ofrezcan datos sensiblemente peores.

Respecto a los datos macroeconómicos se prevé que superávit por cuenta corriente aumente lo que significa que las perturbaciones por la pandemia van disipándose y por la recuperación del turismo internacional, uno de los sectores más afectados y que ha castigado más a los países netamente receptores como es el caso de España. En líneas generales se prevé una expansión con fuerza de la economía mundial, pero con fuertes divergencias entre unas regiones y otras.

Las previsiones anuncian una reducción sensible de los déficits públicos y que la deuda también inicie un proceso de disminución a partir de 2022. Pero todo ello sometido al veredicto de los nuevos contagios de la pandemia que han crecido alarmantemente en algunos estados del centro y este de Europa como Holanda, Alemania, Austria o Bulgaria y que alertan sobre posibles retrasos en la recuperación. Sobre todo, en los países con tasas de vacunación relativamente bajas.