«La rehabilitación de viviendas y la mejora de la eficiencia deben ser medidas estructurales prioritarias para erradicar la pobreza energética»

Sede de Naturgy en Barcelona
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La Fundación Naturgy y la Cátedra de Sostenibilidad Energética del IEB-Universidad de Barcelona presentan el estudio ‘Pobreza Energética en Europa: un análisis comparativo’. En él analizan las políticas de lucha contra la vulnerabilidad energética en cinco países de la Unión Europea: Alemania, Francia, Reino Unido, Portugal y España.

“Es el tercer estudio que realizamos en esta colaboración que ya consideramos especial y fructífera”, explica el Presidente Ejecutivo de Naturgy, Francisco Reynés, que ha añadido que el estudio ha de ser un punto de partida para la creación de un plan de acción.

El análisis de los cinco países pone de manifiesto que, pese a que la mayoría reconoce la problemática de la pobreza energética y la necesidad de abordarla para asegurar una transición energética justa e inclusiva, no todos afrontan esta realidad socioeconómica de la misma manera. “En Europa identificamos 50 millones de hogares en situación de pobreza energética, a los que podrían añadirse unos 4 millones más que no dan información sobre su situación”, comenta la catedrática María Teresa Costa, directora del estudio.

“El objetivo del informe es la identificación de las medidas para abordar la pobreza energética en Alemania, Francia, Reino Unido, Portugal y España. España es uno de los países que mayores acciones ha despegado para acabar con este tipo de pobreza”, remarca.

A la presentación del informe ha acudido el Subdirector de Eficiencia Energética del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Jacobo Llenera. “El sumnistro energético es necesario para garantizar un nivel de vida adecuada en los ciudadanos. La mejora técnica hay que ponerla al servicio de los ciudadanos más vulnerables”, destaca.

La situación en cada país

En 2018 (último año en el que los cinco países han reportado datos), en España un 9,1% de los hogares tiene una temperatura inadecuada en la vivienda (la media de la UE se sitúa en el 7,3%) y un 7,2% se retrasa en el pago de las facturas (la media UE es del 6,6%).

En Portugal, estos porcentajes son del 19,4% en cuanto a temperatura inadecuada de los hogares y del 4,5% en cuanto al pago de facturas con retraso; en Francia son del 5% y del 6,4%; en Reino Unido, del 5,4% en ambos casos; y Alemania arroja los datos más bajos, con un 2,7% y un 3% respectivamente

El seguimiento de los cinco países objeto de este estudio muestra que la heterogeneidad del problema se extiende también dentro del propio territorio. Excepto Portugal, que cuenta con mayor homogeneidad en la distribución de la pobreza energética, en España, Francia, Reino Unido y Alemania se identifican claramente zonas con un mayor número de hogares en situación de vulnerabilidad energética.

“Alemania está usando políticas limitadas para tratar la pobreza energética. Suele haber debates de si los pagos fijos están cubriendo todos los gastos de los hogares más vulnerables”, escenifica Andreas Löschel de la Universidad de Münster sobre la situación alemana.

Del análisis de las políticas de pobreza energética aplicadas en España, el estudio destaca como fortalezas la ayuda inmediata al pago de facturas a través del bono social eléctrico y térmico, y la implementación de medidas con impacto a medio y largo plazo como las relativas a rehabilitación energética. “La estrategia tiene como objetivo reducir el 25% de la pobreza energética para el 2025”, explica Paula Santos Ortiz, del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

“En Francia hemos estado trabajando durante años en esta matería. Un ejemplo de ello es que en 2015 aprobamos una Ley de Transición Energética para reducir la pobreza energética un 15% antes del 2020”, marca Ute Dubois de la Escuela de Negocios ISG de Francia.

“Portugal todavía está lejos de estar en la vanguardia a la hora de ofrecer medidas realmente eficaces para luchar contra este problema”, destaca Patricia Pereira da Silva de la Universidad de Coimbra.

Por último, Reino Unido cuenta con una definición de pobreza energética, una estrategia nacional y objetivos de reducción. “La pandemia del covid-19 ha tenido un gran impacto, ha habido restricciones en los ingresos de las familias y han podido tener que aumentar su deuda energética por ello”, aclara Daire McCoy del Instituto de Investigación Grantham sobre el Cambio Climático y Medio Ambiente.

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